Spanking: jugar a una buena azotaina en el culo

Roser Amills/ junio 3, 2014/ Libros Roser Amills, M'agrada el sexe, Me gusta el sexo/ 0 comentarios

Hombres y mujeres adultos y civilizados no nos azotamos mutuamente porque está mal y está mal visto salvo cuando se trata de un juego. Atrás en nuestro imaginario quedan las amenazas maternas y paternas de un cachete en el culo cuando nos portábamos mal, pero en la edad adulta la azotaina puede reaparecer, como me sucedió a mí, como juego, y si se practica bien y con la pareja cómplice adecuada será un aliciente de lo más eficaz para despertar la pasión adormilada o acrecentar la que ya estaba estupendamente antes.

Sólo de pensarlo, me excito, y creedme que si no lo habéis probado tendríais que hacerlo ya, por conocer algo nuevo, pues nuestro trasero es el músculo más desarrollado del cuerpo y su superficie, admirable, sedosa y simpática contiene innumerables terminaciones nerviosas que van directitas al cerebro.

Vayamos por partes… ¿Es lo mismo el spanking que una azotaina?
Sí. Tanto uno como la otra consisten en azotar el culo dando golpes en las nalgas con la mano o con algún artilugio. En las azotainas que se practican como castigo en niños, esto se hace para castigar, pero en este juego la convertiremos en un premio para adultos que saben lo que hacen y quieren hacerlo lo mejor posible.

Es una buena fórmula para redescubrir el placer de entregarse al juego sin muchas complicaciones, la azotaina es una práctica que, nunca mejor dicho, se tiene a mano en cualquier lugar y circunstancia.

Reglas básicas para comprender este juego
• Siempre que se juega es de común acuerdo entre las partes. Nadie azotará ni será azotado si no lo desea.
• Los azotes no se brindan a la pareja para hacerle daño, sino para causarle placer.
• Ambos participantes deberían intercambiar los papeles de azotado y azotador para vivir plenamente cada uno de los roles, y con la ventaja añadida de que así el que azota, si ha sido azotado, sabrá más y mejor cómo hacerlo, y viceversa.
• En la variedad está el gusto, y en este caso también el buen gusto: Con un ratito está bien, y sobre todo no os centréis demasiado en este juego, que en el sexo y en la mente lo que funciona es la variedad, por lo de no obsesionarnos y convertirnos en unas pobres almas en pena que ya no saben jugar a nada más.
• Como tiene un halo de transgresión y de juego prohibido, no lo dudes: a tu pareja le sorprenderá que se lo pidas: azótame un poquito…. Más… más. Pon voz de gatita traviesa o de tigre ronroneante, eso ya es cosa vuestra. Pero juega a interpretar otro papel, que cunde más.

Aprende más en “Me gusta el sexo”

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