Columna · Inspiración digital, blog en La Vanguardia · 20 de noviembre de 2013

Rafael Berrio (que a mí me gustó por su disco 1971, brillante, refulgente… no podrás olvidarlo si lo escuchas) se juntó un día con Maite Mursego y según El humilde fotero del pánico han alumbrado Phantasma de la nada. Hace ya unos meses, comenzaron a ensayar, guiados por su propia intuición y la improvisación, hasta que dieron con la original fórmula de un espectáculo que, según su propia definición, mezcla “perfopoesía y experimentación, palabra hablada y trance electroacústico”. Algo que quizá desconocían varios incautos espectadores que visitaron el añejo teatro del Seminario, un recinto de solera mayúscula decorado con lámparas de araña y cinco enormes vidrieras: cuatro para cada evangelista y la del centro para Cristo.
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