Columna · blog My Sexy Corner · enero de 2014
“La vagina es, también, memoria. Guarda, en los repliegues de sus túnicas y rocíos, el recuerdo de las experiencias propias, constelares y arquetípicas de la feminidad: las huellas del proceso de la mujer para construirse como tal. Y estas inscripciones son como hilos que forman un tapiz mágico, una escritura que aspira a ser descifrada y, a mismo tiempo, un telar que teje entre dilataciones y encogimientos, sequedades y vapores, calores y fríos, una historia que, aunque propia y singular, recrea todas las historias femeninas presentes, pasadas y futuras.”
Eduardo H. Grecco
La vagina, como cuenta este maravilloso fragmento que me gusta citar porque es un regalo para la autoestima vaginal, es todo un mundo… y cada vagina no sólo es distinta a las demás sino también distinta a sí misma según el momento, la excitación, lo relajada que consigas estar y el tiempo de estimulación.
¿Os conocéis lo suficiente tu vagina y tu?
Todas sabemos que no responde igual si la tocan rapidito y mal que si la pareja o una misma se entretiene y recorre recovecos sin prisas. Podremos así saber más del sexo que las demás y no hace falta ningún talento especial para conocerse la propia vagina, de la que tendrías que anhelar ser experta mundial, bastará con ser profundamente curiosa y tengo una mente flexible y abierta… a las nuevas experiencias.
Por la cuenta que te trae, será mejor que os hagáis muy buenas amigas, y para ello sería bueno que os descubráis mutuamente vuestros más íntimos secretos. Para ello, para que nos demos cuenta de estos cambios y podamos tomar más conciencia de lo que les sucede a nuestros genitales cuando les damos cancha, te propongo que en cuanto vuelvas a masturbarte vayas palpando y mirando con un espejito los cambios de color, humedad, sensibilidad y textura.
Cambios que un día u otro tienes que observar si quieres comprobar que tu vagina está fresca, viva y feliz:
- Labios mayores hinchados
- Clítoris inflamado (puede doblar y triplicar su tamaño con ayuda de sucesivas sesiones de estimulación, con orgasmos o sin). Cuidado con pasarte porque se irrita y no es que no siga dando gustito pero luego escuece.
- Pelos más suaves hacia el interior de la vagina: esa pelusilla que te depilas menos es bonita, favorece la sensibilidad con suaves tirones y decían ya los griegos que era una fuente más de placer gracias a la fricción que favorece.
- Interior del clítoris, bajo el capuchón: tiene un brillo perlado y enrojece cuando te escitas, a veces por el simple contacto de un pantalón de tela gruesa y resistente.
- inflamación del monte de venus: hinchadito y blandito, se vuelve de lo más agradecido a los delicados roces con las uñas y los suaves pellizcos.
Investigad en casa y opinad, que todo suma
Ahora espero vuestras observaciones, investigadoras del placer: entre todas vamos a rehacer el mapa del placer femenino con cada una de nuestras experiencias: todas suman y de todas podemos aprender, compartidlas y disfrutadlas cuanto podáis.