Columna · blog My Sexy Corner · 7 de marzo de 2014
Me lo contó una actriz porno muy despierta y me pareció tan extremado que, ni corta ni perezosa, decidí probarlo. Y resulta que, empíricamente, podría asegurar que funciona.
¿En qué consiste exactamente? Pues me dijo ella que tenía que meterme el dedito en la vagina para empaparlo de mis humores y luego ponerme un poquito de flujo detrás de las orejas. Un poquito, ¡no estoy refiriéndome a untarse la oreja! Y con eso, por lo visto, los hombres caen como moscas (y deduzco que también las mujeres a las que les gustan las mujeres).
Como os decía, he observado que funciona, que me ven más arrebatadora cuando lo hago, que por supuesto no es todos los días. Y me gustaría poder explicar por qué… Pero como no soy científica, ni mucho menos, decidí aprender sobre este asunto documentándome, y esto es lo que he encontrado al respecto, así que lo comparto con todas vosotras para, como mínimo, tener un tema de lo más calentito para las sobremesas:
1) Esto no funciona cuando hay infecciones, que modifican el olor. Una vagina sana debe estar poblada por una colonia de lactobacilos, las mismas bacterias que se encuentran en el yogur, y por tanto huele bien.
2) La eficacia de esta excentricidad de ponernos flujo en las orejas estaría causada por su capacidad de crear una conexión olfativa con la zona cerebral que relaciona la respuesta sexual del otro. Resumiendo: si para saludarte te da dos besos y hueles sutilmente a vagina… te mirará con nuevos ojos, ardientes ojos para ser más exactos…
3) Las feromonas son la clave: el olfato conecta con el cerebro más primitivo, y las feromonas que desprenden vulva y testículos liberan los llamados terpenos y fenoles, que tienen un notable impacto en la respuesta sexual.
Por lo tanto, cuando te pones flujo vaginal detrás de las orejas lo que estás haciendo es solucionar esta manía de la civilización de ponerle trabas a nuestra animalidad, pues con tanta ropa que llevamos encima es difícil que los demás nos huelan, y ahora que ya sabemos que si nos huelen nos desearán más… ¿por qué no ponerlo fácil? Pues eso, la que lo desee que lo pruebe, y será más deseada ;))