Columna para el blog My Sexy Corner · abril de 2014
Noooo. Todo lo contrario!!!
Promulgo la generosidad y sinceridad, hacia uno mismo y hacia los demás, al poder. En asuntos de felicidad sexual, eso es lo que más conviene destacar: masturbarse es alegría y es útil para mejorar la sexualidad, como practicar con la guitarra lo es para un músico. Todo son ventajas y no hay que rendirle cuentas a nadie.
Prejuicios masturbatorios: cuidado, estamos rodeados!
Es un acto que en un pasado reciente era considerado sucio, antinatural e incluso un pecado, pero por suerte ya tenemos todos muy claro que es una estimulación libre y voluntaria que tiene como meta llegar al orgasmo y relajarnos, ahora sólo falta saber ponerlo en práctica sin sentimientos contradictorios respecto a cuánto amamos a nuestra pareja. El autoservicio, resumiendo, supone amabilidad con uno mismo.
Respecto a la masturbación de la pareja… No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti
Ni tampoco te dediques a hacer sólo lo que «crees» que les gusta a los demás: me refiero a que no deberías exclamarle molesta a tu novio «¿por qué te masturbas a solas en vez de hacerlo conmigo?» ni nada parecido. Eso es nefasto, es una falta de respeto, ni enfados ni críticas, faltaría más.
Tu pareja se masturba porque le da la gana, como tú.
Imagínate que tuvieras que pedirle permiso a tu pareja para hacerlo. Además, si lo que te preocupa es que no quiera luego hacerlo contigo, la masturbación te aseguro que no es el problema. Necesitáis hablar y relacionaros mejor, no recriminaros esta chorrada. No sé si me explico.
EL DATO: La idea de que masturbarse debilita el deseo por el otro o que tenemos un número limitado de orgasmos que vamos gastando es totalmente infundada. No hay nada relacionado con la masturbación que afecte negativamente al deseo, sino todo lo contrario. La realidad es que la masturbación enriquece la vida sexual individual y en pareja y está dentro del acto sexual como un sumando.
La masturbación es tan flexible y tan versátil que puede realizarse en solitario o en compañía, como cada uno prefiera y según las circunstancias, con o sin juguetes (aunque os recomiendo mucho practicarla con juguetes para evitar la rutina y probar nuevas experiencias) y aunque no existe placer más atento que el que se da uno mismo, dejar que te masturbe el otro es una perífrasis deliciosa, un experimento que tienes que disfrutar en alguna ocasión, aunque sea simplemente por curiosidad. Por otra parte, he observado que el placer orgásmico obtenido mediante la masturbación es distinto al que se experimenta durante una relación sexual con otra persona. Y no sólo por ese chiste de «conoces gente», lo digo en serio. En el Tao se afirma que el orgasmo experimentado por una mujer masturbándose es mucho más intenso que el que logra cuando es penetrada por la verga del varón. Ahí lo dejo, y que cada una haga sus experimentos para comprobarlo…
Más consejos para la vida en pareja en la guía Rutina, celos y crisis de pareja: guía para recuperar la complicidad.