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Artículo · revista Cuerpomente · abril de 1998

Los factores desencadenantes de una reacción alérgica son tan diversos como las personas y su tratamiento puede y debe escapar de los problemáticos antihistamínicos químicos. He aquí un crisol de terapias alternativas para que conozcas otras posibili­dades no agresivas de enfrentarte a tus problemas alergénicos.

Año tras año se constata un incremento en la aparición de alergias y esta tendencia no parece que vaya a disminuir. Una alergia, en su expresión concreta, es una respuesta exagerada del sistema inmunitario ante una sustancia que el cuerpo identi­fica como extraña. Con la llegada de la primavera aparecen un sinfín de incómodos estornudos, picores y erupciones alérgicas: el mayor responsable de estos trastornos suele ser el polen, pero no debemos olvidar que existen otros agentes que las provo­can.

Análisis de las causas

La contaminación ambiental está estrechamente relacionada con el desarrollo de mu­chas alergias. Éstas aparecen en unas personas sí y en otras no generalmente por una hipersensibilidad hereditaria y se agravan cuando el paciente entra en contacto con ácaros, polen, moho u otros factores ambientales, entre los que se deben incluir el humo de los coches, los gases tóxicos de muchos productos cotidianos, los alimentos adulterados o cualquier sustancia animal o vegetal que ayude a nuestro cuerpo a de­nunciar que existe un desequilibrio de toxinas.

Algunos estudios han relacionado la respuesta a los alergenos con el grado de sensibi­lidad nerviosa individual. Una teoría extendida es que las alergias son un sínto­ma de alarma de un sistema sobrecargado y también hay quien apunta como posible culpable la rutinaria vacunación infantil, que pone en excesiva tensión un sistema inmuno­lógico inmaduro y lo atrofia. Los expertos ya han dado la voz de alarma sobre este aspecto.

La alergia desde la mirada alternativa

Para la medicina natural, la forma de presentación de la crisis alérgica (eccema, tos, nariz húmeda…) tiene una importancia relativa, ya que de lo que se trata es de curar el organismo como un todo en sí mismo.

El tratamiento correcto de la alergia requiere, en primer lugar, descubrir la causa que la desencadena y, posteriormente, frenar la reacción alergénica. Está desaconsejado el abuso de antihistamínicos, que aparte de producir somnolencia, mareos y temblores, llevan a cabo un encubrimiento de la alergia que dificulta su tratamiento natural.

Un punto de partida esencial: la terapia nutricional

Un nutricionista considerará el organismo en su globalidad, ya que todos los sistemas, tejidos y células de nuestro cuerpo se hallan en constante interrelación. Con esta vi­sión de conjunto como punto de partida, lo que se busca no es curar sino, en palabras del Dr. Luis Sunçais, un nutricionista que ha visto cómo a lo largo de estos últimos diez años aumentaba la demanda de tratamiento para casos de alergia: “Crear los procesos naturales a partir de los cuales el propio cuerpo pueda autocurarse”.

Tras evaluar la situación concreta del paciente y su historial completo, se reforzará la dieta sana y se administrarán los complementos necesarios.

Ejemplos de dietas que se pueden prescribir en caso de alergia (fuente: Gabinete de Nutrición, Dietética y Dietoterapia Luis Sunçais da Cruz)

  • Dieta vegetariana (crudívora o no): tiene éxito en numerosos casos, pues elimina mu­chos de los alergenos (leche, huevos, pescado…) y regula el metabolismo debilitado.
  • Dieta líquida: zumo de fruta, caldo vegetal e infusiones de plantas.
  • Ayuno: Los ayunos breves pueden proporcionar alivio frente a la aparición de aler­gias. Siempre deben llevarse a cabo bajo la supervisión de un especialista, ya que pueden desencadenarse procesos bruscos a causa de la desintoxicación.

Suplementos contra las alergias

  • Antioxidantes: Se ha comprobado que los antioxidantes reducen las reacciones alérgi­cas; la vitamina C es antihistamínica y normaliza el metabolismo. El caroteno refuerza los conductos respiratorios y la vitamina E inhibe la formación de componentes inflama­torios. La vitamina A fortalece las membranas respiratorias.
  • Ácido pantoténico: es antihistamínico.
  • Vitamina B 6: facilita la respiración y es antihistamínico.
  • Magnesio y Calcio: reducen los espasmos respiratorios.

Un complemento importante: la homeopatía

Mientras se trata al paciente globalmente, los síntomas producidos por las alergias pueden ser controlados con éxito mediante remedios homeopáticos que ayuden al sistema inmunológico a luchar por sí mismo. Un buen homeópata sugerirá además mejorar la nutrición, salir al aire libre, hacer ejercicio y descansar para fortalecer el sistema inmunológico. Los remedios homeopáticos se prescribirán de acuerdo con las características personales de cada paciente y siempre bajo la supervisión de un médico especia­lista en homeopatía.

Una ayuda cotidiana: la fitoterapia

  • Grosellero negro: Antihistamínico natural. Tomar ½ l diario de infusión (de 10 a 50 g de hojas por litro de agua).
  • Guindilla: Desensibiliza los conductos respiratorios. Se recomienda en cápsulas si se padecen problemas de digestión.
  • Helicriso: Para tratar alergias del sistema respiratorio y la piel. En infusión, dos cuchara­ditas de café por taza de agua.
  • Onagra: Tratamiento de eccemas y asma. Su aceite produce un gran alivio y la infu­sión de tallos y hojas sirve para tratar los problemas cutáneos.
  • Ortiga: Antihistamínica de acción inmediata.
  • Regaliz: Antiinflamatorio y antialérgico. Estimula la formación de glóbulos blancos. El nutricionista Luis Sunçais señala que no deben tomarlo sin vigilancia médica los pacien­tes con hipertensión.

Otras terapias que pueden complementar el tratamiento

Aromaterapia

Un aromaterapeuta puede usar los siguientes aceites para tratar las reacciones alérgi­cas: Manzanilla y Eucalipto para aliviar el asma y despejar cualquier catarro acumula­do; Melisa para tratar la fiebre del heno, por sus propiedades calmantes.

Cromoterapia

Puede implicar el uso de azules y verdes en forma de luz o llevados como pañuelos de seda en la garganta, cuello y sobre el pecho, bajo la ropa. Para la fiebre del heno puede usarse el color naranja, puesto que equilibra la zona afectada y ayuda a despe­jar las mucosidades.

Medicina ayurvédica

Un especialista en Ayurveda, la medicina milenaria de la India, sugerirá desintoxica­ción con ayuno y una serie de pautas sobre dieta y estilo de vida que se deben seguir rigurosamente. El tratamiento puede orientarse a mejorar la resistencia del cuerpo en general usando una dieta combinatoria especial.

Medicina tradicional china

Acupuntura, fitoterapia tradicional y masaje. Se trata a enfermos y no enfermedades, así que las recetas son exclusivamente personalizadas. Los doctores prescriben rece­tas preparadas por un farmacéutico especializado, siempre bajo la supervisión de los facultativos de Pequín.

  • Clínica de Medicina Tradicional China, Tel. 91/ 534 88 44.
  • Clínicas Guang an Men de la Escuela Superior de Medicina Tradicional China, Tel. 91/ 528 42 96 y 93/ 419 75 30.

Fitoterapia china

En la fitoterapia china se mezclan productos de origen vegetal, animal o mineral. Se suelen administrar antipiréticos y algunas hierbas desintoxicantes. Ejemplo: Dong quai, usada históricamente en China para el tratamiento de la alergia, inhibe la producción corporal de anticuerpos alérgicos. Tomado en una dosis de diez cápsulas al día, mitiga los efectos y previene alergias.

Acupuntura

Es una fuente de curación reconocida mundialmente. El terapeuta somete al paciente a una observación detenida. El paso siguiente es un examen físico general. Una sola sesión da unos resultados espectaculares, aunque por lo general se precisan unas seis. Puede tener un efecto muy poderoso en caso de alergia.

Auriculoterapia

Especialidad de tratamiento por acupuntura centrado en las orejas, que poseen cone­xión refleja con todos los órganos y partes del cuerpo. Existen más de 120 reflejos en cada oreja. Puede ayudar a aliviar muchos de los síntomas de la fiebre del heno.

Las terapias psicoemocionales: Mens sana et corpore sano

Esta corriente terapéutica considera que muchas dolencias poseen un desen­cadenante psicológico: las emociones reprimidas y las actitudes negativas blo­quean el organismo y ejercen un peso difícil de resistir por parte del sistema inmunológi­co. Por otro lado, los sentimientos, pensamientos y experiencias de las perso­nas alérgicas pueden ejercer una importante acción sobre su enfermedad gracias a la ayuda personalizada de un buen especialista.

Hipnoterapia

Implica técnicas de descubrimiento para averiguar el verdadero origen de la alergia; a continuación, se aplicará un tratamiento con terapia de sugestión. La programación hipnocuradora y neurolingüística también pueden usarse en el tratamiento.

Curación espiritual

Muchos sanadores espirituales sugieren que la curación espiritual ayuda a restablecer la energía del sistema inmunológico y estimula la fuerza recuperadora del propio cuerpo. El sistema inmunitario se ve reactivado y fortalecido, de modo que es capaz de luchar contra la enfermedad. Las visualizaciones y afirmaciones positivas tienen un papel protagonista en esta terapia.

Pequeños cambios que puedes aplicar tú mismo

Conviene mantener la casa bien ventilada, lavar la ropa con frecuencia, cambiar mu­cho las sábanas y no acumular polvo.

(Puntos de venta: Barcelona: Allergyshop, Tel. 93/ 322 26 68. // Bilbao: Antiallergyc Center. Tel. 94/ 427 41 88. // Santander: Respi-Salud. Tel. 942/ 36 21 71)

1. Ropa de casa: Las almohadas son un estupendo caldo de cultivo para los ácaros porque se hallan en contacto con la piel. Las fundas antiácaros se confeccionan con un tejido con poros inferiores a las 0,3 micras. Su precio va de las 2.500 a las 25.000, dependiendo del tamaño. La ropa se debe lavar a más de 700 C.

2. Quitar el polvo: Las partículas del aire que provocan alergia miden más de tres mi­cras, razón por la que los aspiradores normales no pueden eliminarlas y sólo las remue­ven. La solución para el suelo consiste en utilizar un filtro especial HEPA (High Efficiency Particles Arresting): PVP 50.000-100.000 pta. Para el resto de superficies, bastará con un paño humedecido.

3. Evitar las acumulaciones de polvo: Las habitaciones deben ser muy fáciles de lim­piar. Prescindir de los acúmulos de objetos.

4. Purificar el aire: Los purificadores de aire eléctricos absorben, mediante el filtro HEPA, los alergenos aéreos (sobre todo el polen). Su precio oscila entre las 90.000 y las 250.000 pta.

5. Deshumidificar el ambiente: La humedad es mala para la alergia a los ácaros y al moho, ya que proliferan con el calor y la humedad. Lo ideal es mantenerse a 20 grados y con un 60% de humedad. PVP: Unas 80.000 pta.

Tratamientos naturales para preparar en casa

1. Picores en la piel: Pasta de bicarbonato de sosa: mezclar ½ taza de bicarbonato con suficiente amoníaco para preparar una pasta (evitar inhalar las emanaciones) y aplicar sobre la piel.

2. Picor y supuración de los ojos: Baños templados; usar un paño mojado en agua templada y aplicar sobre el ojo durante unos 10 minutos. Repetir cada tres horas.

3. Congestión nasal: Gotas nasales; usar una solución de ¼ de cucharada sopera de sal en 225 g de agua. Poner unas gotas en cada orificio nasal y esperar diez minutos. A continuación, sonarse.

4. Dolor e irritación de garganta: Gargarismos; disolver dos cucharaditas de sal en 250 ml de agua caliente y hacer gargarismos durante cinco minutos.

5. Sinusitis: Compresas frías y calientes; mojar un paño en agua caliente, escurrir y aplicar en la zona dolorida hasta que el calor se disipe; luego aplicar una compresa fría y continuar 10 minutos alternando frío y calor. Repetir cuatro veces al día.

Datos de interés y agradecimientos

  • Luis Sunçais da Cruz, nutricionista miembro del Comité Científico Vida Sana, Tel. 93/ 245 06 61.
  • Gabinete de Nutrición, Dietética y Dietoterapia, Tel. 93/ 302 64 98.
  • Asociación de Medicinas Complementarias, Tel. 91 / 351 21 11.
  • Asociación Española de Centros Naturistas y Homeopáticos, Tel. 91/ 577 42 80.

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