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1913: el viaje de Ramon Vinyes a Colombia y la dama italiana del «Città de Milano»

Escenas de la novela · El librero de Macondo · 2 de noviembre de 2026

En la primavera de 1913, Ramon Vinyes, el futuro «sabio catalán» de Cien años de soledad, dejó Barcelona con la intención de apartarse de la literatura y prosperar en América. Embarcó rumbo a Colombia y empezó una nueva vida en Ciénaga, en la costa del Caribe. Aquel viaje, que acabaría llevándolo a Barranquilla y a la amistad con Gabriel García Márquez, es una de las escenas más recordadas de El librero de Macondo.

El viaje de Ramon Vinyes a Colombia: los datos

  • Salida: según su biógrafo Pere Elies i Busqueta, Vinyes abandonó Barcelona en mayo de 1913.
  • Llegada: a Puerto Colombia el 16 de junio de 1913, según Elies.
  • Una discrepancia: la tesis de Jordi Lladó sobre Vinyes (2002) recoge esa llegada del 16 de junio y, a la vez, reproduce una postal dedicada a bordo del Città de Milano el 24 de junio de 1913. Las dos fechas no encajan, y es uno de los puntos en que conviene cotejar la tesis con otras fuentes.
  • Primer destino: Ciénaga (Magdalena), donde pasó su primer año en una factoría de exportación de madera. Otras fuentes señalan que trabajó de contable para el comerciante bananero Rafael García Juliao.
  • Motivo: la tesis de Jordi Lladó resume que emigró con el propósito de apartarse de la literatura y prosperar económicamente, aunque los propios Elies y Huch, a los que cita esa tesis, apuntan a causas más complejas, políticas y personales.
  • Una pista del viaje: el archivo de Vinyes conserva una postal con la fotografía de una mujer italiana llamada Virginia, dedicada a bordo del vapor Città de Milano, que Alfonso Fuenmayor recogió en una entrevista. De ahí parte la escena de la novela.
Ramon Vinyes joven y portada de A la boca dels núvols
Ramon Vinyes en su juventud y la portada de «A la boca dels núvols. Entre sambes i bananes».

La llegada, según la novela

Tras documentarse concienzudamente sobre aquel viaje y sobre la vida en la costa colombiana, Roser Amills describe en el capítulo dedicado a Ciénaga el desembarco del joven catalán, igual que el de tantos otros emigrantes ilusionados con hacer fortuna:

Vinyes desembarca, tras un mes de travesía en trasatlántico, como tantos otros indianos ilusionados con hacer fortuna. El vaivén constante, los mareos y el retraso obligado de los relojes cada dos días los han agotado a todos. […]

No está preparado para el paraíso: mire donde mire, no hay placas en las calles ni números en las casas.

Roser Amills, El librero de Macondo

El escritor que rompió sus libros en alta mar

Con los datos que reunió, Roser Amills reconstruye qué pasó por la cabeza de Vinyes durante la travesía. Encerrado por las náuseas en un camarote angosto, intenta escribir y no puede. Entonces hace algo drástico:

Sacó de la maleta dos libros suyos que llevaba consigo. Se levantó, salió a cubierta y, en un arrebato, los desgarró y arrojó los pedazos por la borda. Los fragmentos se dispersaron, retorcidos, por los cuatro puntos cardinales.

–Prou, prou de transigències i de miratges! […]

Si se marchaba a América –ahora lo ve claro–, no era solo por la amenaza del servicio militar. Era porque estaba harto. Harto de poetas que escriben para otros poetas, que se alaban, se critican y se rinden pleitesía unos a otros.

Roser Amills, El librero de Macondo

Virginia, la dama del chal

Quien lo interrumpe es una anciana italiana con sombrilla, que le pregunta si de verdad odia tanto al autor de esos libros. Ramon, avergonzado, le confiesa que el mal escritor es él. Pasean por cubierta y conversan. Ella se presenta como Virginia y explica su nombre citando a Virginia Otis, la joven protagonista de El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde:

Le habría gustado ser aquella joven estadounidense, dulce y compasiva, que mostró simpatía por el fantasma y lo ayudó a encontrar algo parecido a la paz.

Roser Amills, El librero de Macondo

En la novela, al final del viaje nadie sabe de ninguna dama italiana con ese nombre. Vinyes lee la dedicatoria de un ejemplar de la Divina Comedia que ella le había dejado y entiende que se lo había dedicado, justo antes de su única conversación, a él: «El fantasma». Roser Amills partió de la postal conservada en el archivo de Vinyes y, al juntarla con el resto de la documentación, dio forma a la escena de Virginia, que funciona como un anuncio de lo que vendrá: un escritor que renuncia a escribir y acaba convertido, años después, en maestro de otros.

Cédula de identidad de Ramon Vinyes expedida en Barranquilla
Cédula de identidad de Ramon Vinyes, expedida en Barranquilla el 7-4-1924, once años después de su llegada a Colombia.

De Ciénaga a Barranquilla

Vinyes no volvió a Barcelona hasta mucho después. Se instaló en Barranquilla, abrió su librería, fundó la revista Voces y acogió al Grupo de Barranquilla. Allí lo conocería el joven Gabriel García Márquez, que lo inmortalizó como el sabio catalán de Cien años de soledad. Lo cuenta la cronología de Ramon Vinyes, de Ciénaga a Barranquilla y la expulsión de Colombia.

Fuentes

Más sobre la novela y sus personajes

Cubierta de «El librero de Macondo», de Roser Amills

La novela

El librero de Macondo, de Roser Amills

XXIX Premio de Novela Ciudad de Badajoz 2025. Fundación José Manuel Lara (Grupo Planeta), 2026. La amistad entre el joven Gabriel García Márquez y Ramon Vinyes, el «sabio catalán» de Cien años de soledad.

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Más en El librero de Macondo, la ficha de la novela, la cronología de Ramon Vinyes y el Grupo de Barranquilla.

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A la izquierda, Ramon Vinyes joven de esmoquin, apoyado en una silla; a la derecha, la cubierta naranja de A la boca dels núvols. Entre sambes i bananes, con una palmera y un sol

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