18 de noviembre de 2014

En un circo trabajaba un trapecista con sus cuatro hijos. Actuaban juntos, excepto el menor. Un día, se acercó al padre y le confesó su temor: caer del trapecio y fracasar… El padre le dijo: «Hijo, en todo lo que emprendas, lanza tu corazón a la barra, que tu cuerpo lo seguirá”
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