Columna · revista Unbreak
Personal e intransferible… tengo la costumbre… de fotografiarme el culo en los WC públicos
“El principal pecado, en la cama, es aburrir, y cuantas más fantasías seamos capaces de comprender, mejor nos conoceremos.”
Roser Amills
Así soy por donde no me veo. He aquí algunas fotos de la serie «Roser y los cuartos de baño públicos», jajaja: es un mero divertimento, pero en el que he adquirido una gran destreza y ya tengo media Barcelona fotografiada desde sus lugares más públicamente oscuros: restaurantes del Borne, cafeterías concurridas en el Eixample, cervecerías de Gràcia, hoteles y cines… No recuerdo el nombre de cada local, sólo que podía entrar alguien en cualquier momento y sorprenderme, o que fuera había cola y por eso disparé rápido rápido.


CURIOSIDAD: la portada de la primera edición de mi libro de poesía erótica “Morbo” (puedes encontrar la segunda edición, bilingüe, aquí: http://edi.cat/morbo.html) contenía una foto de esta serie. En la segunda edición, pusieron una foto de agencia, con una modelo “posando” con medias de rejilla y esposas. ¿Cuál te gusta más? (comparar ambas portadas)
Práctica sexual divertida del mes: TIGRESAS BLANCAS
Os presento a las tigresas blancas, un grupo multicultural de mujeres que han tomado la decisión de entregar nueve años de su vida al aprendizaje de un camino hacia la inmortalidad y el rejuvenecimiento mediante la absorción de energía sexual masculina.
Esa energía se absorbe con las felaciones regulares y continuadas a que someten a los hombres que cazan: dragones verdes y hombres de jade, y todo el proceso está perfectamente estructurado: las tigresas blancas fueron una secta nacida en China en el siglo VI a.C.
Dragones verdes
«Beber el aliento del dragón» es el acto de asimilar la energía masculina durante el sexo oral. Para ello eligen a hombres no mayores de 65 años, de los que una buena tigresa nunca se enamora –para evitarlo, no le verán más de nueve veces seguidas- y capaces de eyacular tres veces seguidas en cada relación sexual. Además, estos hombres deben ser expertos en practicarles sexo oral a ellas, que con actitud juguetona se dejan hacer durante horas.
Hombres de jade
A diferencia de los dragones verdes, los hombres de jade pueden mantener relaciones más duraderas con las tigresas blancas. En ocasiones, pueden espiar a la tigresa blanca mientras practica felaciones a otros hombres (dragones verdes) pero no puede eyacular, pues debe reservarse para un especial encuentro con eyaculación semanal con la tigresa, a la que debe fidelidad completa. No suelen vivir juntos, y en todo caso dormirían en habitaciones separadas.
¿Cómo reconocerlas a simple vista?
Llevan el vello púbico afeitado y el cuerpo enteramente depilado, pero no se cortan jamás el cabello, que lucen largo y brillante. Les encanta practicar felaciones porque consideran que posee múltiples beneficios: aumentar la circulación sanguínea de la cara, pueden practicar la respiración natural por la nariz y no por la boca y las secreciones que se generan (saliva, liquido seminal y semen) ayudan a recuperar la juventud de cada tigresa blanca.
¿Cómo es un encuentro con una tigresa blanca?
El sexo es pausado y consiste en una serie de felaciones (tres) con paraditas mediante pellizcos y juegos hasta que el hombre no puede más y eyacula. Después de conseguir que el hombre se corra, las tigresas blancas aplican sobre su cuerpo el valioso semen recién extraído como si de una crema de belleza se tratara, en vez de tragarlo: es una mascarilla que más tarde retiran con cuidado con un paño mojado en jugo de pepino.
El dragón lo agradece, y la piel de la tigresa también: las tigresas aplican el semen por todo su cuerpo, en vez de tragarlo, como si de una mascarilla de belleza se tratase, y la retiran mas tarde, una vez se ha secado y ha cumplido su función, con un paño blanco de algodón mojado, preferiblemente empapado con zumo de pepino.
Se dice que una tigresa que practique constantemente los ejercicios sexuales puede rejuvenecer entre cinco y quince años
Para saber más:
Madame Lin, una tigresa blanca retirada, revela sus secretos en el libro Las enseñanzas sexuales de la tigresa blanca. Escrito hace tres mil años.
Vídeo de la canción «Tigresa blanca», de Lujuria:
http://www.youtube.com/watch?v=vLZMW4hIqkQ
Miscelánea
Amplía tu vocabulario:
Keraunofilia: Placer sexual por los rayos y truenos.
La fantasía erótica de… David Castillo y Núria Ribó: acustofilia
Hablo con el escritor y crítico literario David Castillo (1961) para que me cuente sus fantasías: “Me gusta el sexo oral”. Ruego detalles, y amplía: “Que me cuenten historias, es lo que más me excita”. Después, la periodista Núria Ribó (1949) coincide en el gusto por que le cuenten historias, aún más leerlas, o que se las lean, le excita la melodía de la voz, y si es en otros idiomas, mejor. Sí, la excitación, para los acustofílicos, la producen las palabras, los sonidos: poemas, insolencias e insultos, chirridos de muelles de una cama, órdenes, quejidos, gritos, jadeos, suspiros o simple respiración agitada. La música también sobreestimula la corteza cerebral y la hay oficialmente asociada a lo sexual, como la salsa, los boleros o ciertas baladas roqueras. Un caso jocoso, la fantasía de un confidente del FBI cuando informó a su director, J. Edgar Hoover —del que años más tarde se supo que, a escondidas, era homosexual y se travestía—, así: “Ver y escuchar a Elvis podría conducir a la permisividad sexual y a las orgías”. Está claro: tenemos un tímpano excitable, la cuestión es cómo activarlo. Y con quién.
Vídeo sexy sin prejuicios: Pink Narcissus (1971) «I’ve Grown So Lonesome Thinking of You»
La frase:
«Serás amado el día que puedas mostrar tu debilidad sin que el otro se sirva de ella para afirmar su fuerza»
Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno
