Columna · 25 de octubre de 2013

Somos muchas las mujeres sin pelos en la lengua que no nos hacemos visibles por desánimo o pereza de discutir o recibir comentarios maliciosos de «mira qué fresca» etc, hay demasiados aburridillos y aburridillas que han tomado la palabra por nosotras durante años pero ha llegado el momento de reivindicar que podemos hacer lo que nos dé la gana. El mundo entero tiene que saber que las mujeres no somos remilgadas por naturaleza: nos gusta el sexo y nos gusta ser femeninas porque nos gusta vivirnos completas y sin ocultar lo que somos, tenemos voz y opiniones y entre todas cambiaremos el mundo.
Versión en catalán: Som moltes les dones sense pèls a la llengua. Más en Columnas de opinión.
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