Entrevista · revista Sólo Hostelería, n.º 1 · hacia 1999
Inauguramos esta sección con una entrevista al prestigioso artista plástico Ricard Vaccaro, realizada en su casa-estudio de Cornellà, Barcelona. En esta entrevista nos habla no sólo de su obra, sino también de la importancia que tiene el arte como elemento capaz de aportar un carácter cosmopolita y prestigio a un hotel.
Vaccaro se declara más poeta que artista plástico, además de escultor y esteta. A la hora de reflexionar sobre sus influencias, se reconoce deudor de todos los maestros del arte. Impulsivo y mediterráneo, le gusta difundir su creatividad sin ambages y en esta entrevista se declara ciudadano del mundo.
P. ¿Cuáles son tus referentes en pintura y escultura?
R. A la hora de reflexionar sobre mis influencias, me reconozco deudor de todos los maestros del arte, desde los anónimos artistas primitivos que decoraron las cuevas de Altamira hasta Piero della Francescha, Miguel Angel, el célebre Picasso…
P. Pero tus padres más actuales, ¿quiénes podrían ser?
R. Pues te diría que como ya hace tiempo que me marché de casa, pictóricamente hablando, he ido evolucionando a mi manera hacia un gestualismo mediterráneo.
P. ¿Podemos aplicar la misma respuesta a tus esculturas?
R. El arte es general y de hecho yo me declaro más poeta que artista plástico, además de escultor y esteta. Por lo tanto lo que deseo es darle a mi obra un acento poético, incluso musical, más que otro tipo de influencias.
P. ¿Puedes explicarnos cómo se desarrolló tu evolución formal?
R. Cuando empecé a pintar practicaba el realismo social, con especial atención a la crítica dura; ésta es precisamente una fórmula expresiva que no he dejado de trabajar. Lo que sí he ido cambiando es mi forma de enviar el mensaje, sobre todo a medida que he ido evolucionando hacia la abstracción, y después al gestualismo mediterráneo. Formalmente, sencillamente puedo decir que lo que intento es seguir enviando mis sensaciones, mis intuiciones y, en definitiva, mi mundo poético, y para ello utilizo diversos medios.
P. ¿Eres un artista que busca sobre todo ser comprendido, y que huyes del aislamiento en favor de la comunicación?
R. Sí. Yo necesito sobre todo el contacto con la gente. Me gusta luchar por mis creencias y deseo que el mundo vaya lo mejor posible. Para mí, la gente es fundamental.
P. ¿Es ése el motivo por el que el Gran Hotel Havana y el Comtes de Barcelona te hayan elegido como artista protagonista de sus salas?
R. Supongo que algo habrá tenido que ver en ello mi carácter y mi forma de expresar mis mensajes artísticos. Sufro por los que sufren e intento luchar para mejorar en lo posible el mundo que me rodea. Si consigo que con mis obras una persona se emocione, me doy por más que satisfecho.
P. ¿Arte para el público o arte privado?
R. Mi intención es que quien contemple mi obra se sienta bien y sea capaz al mismo tiempo de comprender los problemas del mundo, y se implique. Quizás alguna de mis obras logre influir en alguien, y ésta es precisamente mi máxima motivación.
P. ¿Escuchas música cuando trabajas?
R. Escucho música muy a menudo, y bastante diversa. Me gustan tanto la Capella Reial como el flamenco de Camarón o Meneses. También escucho rock o a Paolo Conte, indistintamente. En alguna ocasión, para series concretas, utilizo la música de una forma mucho más definitoria. Por ejemplo, en una ocasión en que tuve que realizar una serie sobre unos poemas del siglo XV, utilicé música de Tarquinio Merula, interpretada por Jordi Savall y Montserrat Figueras. De este modo se crea una simbiosis entre poesía, música y expresión artística.
P. ¿Crees que es especial la difusión del arte que proporciona un hotel, en comparación con una vivienda particular?
R. Sí, estoy completamente seguro de ello. Estos dos hoteles aúnan de un modo equilibrado y enriquecedor para mi obra tanto la faceta pública como el carácter íntimo y privado de la exposición artística, y eso ya supone un elemento de interés por sí mismo. Para mí es un placer que haya obra mía en lugares públicos de tanta relevancia. También me satisface especialmente hacer escultura urbana: llegas a más gente y vives más las emociones que la obra despierta día a día, en la calle. Me siento afortunado por poder realizar encargos públicos que embellezcan la ciudad.
P. ¿Cuál crees tú que sería tu museo ideal?
Recientemente he visitado el museo Guggenheim de Bilbao y me ha parecido un edificio maravilloso. Representa un reto exponer en él, porque la arquitectura impacta mucho y resta protagonismo a la obra expuesta. El caso del Macba también es singular: la arquitectura se evidencia por todas partes, pero de un modo más sutil.
No obstante, mi museo ideal son las calles, los lugares por los que pasa la gente. No en vano he declarado más de una vez que yo dejaría de visitar museos antes que perderme la vida de las calles: prefiero el contacto con la vida, con la gente.