Fragmento · Sé buena · 19 de abril de 2014

De Sé buena (búscalo en Amazon por 3€) | Capítulo 14:
«Le gustaba vagar por los alrededores de la casa y a menudo olvidaba la hora y asustaba a su madre, pero no podía evitarlo, su espíritu se recreaba en lo agradable y hermoso y así estaba siempre contenta. Le cuenta que sus ojos, rápidos como los de un conejo, escudriñaban noche y día los secretos de aquel entorno y aguzaba el oído para que todos los sonidos, animales y vegetales, le hablaran en sus múltiples lenguajes. Lo que el campo le enseñaba luego se lo contaba ella al brocal del pozo, fresco y oscuro a primera hora de la tarde, la preferida para charlar con sus ecos…»
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