Columna · 24 de noviembre de 2008

Está en la simbología antigua. La primera compañera de Adán, Lilith, tenía el pelo enloquecido, culebras de fuego. Se dejó seducir por la libertad, la lujuria y la creación. En su huida del Edén, descendió a los submundos: exploró la disidencia. Y Dios reinventó a Eva para asegurar el sistema patriarcal y heterocentrado. Orden versus caos. Amén. Esta metáfora bíblica nos sirve para explicar el movimiento post porno. O el nuevo feminismo porno punk, o “si no te gusta el porno, hazlo tú mismo”. Rebélate.
Más en Columnas de opinión y Lilith.
También te puede interesar
PersonalHay mil formas de imitar a Marilyn Monroe y no lograrlo. Así están las cosas en el barri de Gràcia
ObraUna vetllada dedicada a l’erotisme a Berga (2016)
Para pensar«El pasado sólo cabe retenerlo como imagen que relampaguea», Walter Benjamin
Pensamiento y Acción«La sirena» de Joan Alcover: dues versions (1907 i 1909) i el consentiment
Etiquetas Adándiosel edenevafeminidadfotografiasfotomatonfotos de roser amillsla bibliaLilithlos modernosreligion
