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Unbreak | Roser Amills: «El placer de la lectura, contado por dentro» (mayo de 2013)

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Columna · revista Unbreak, sección «Me gusta el sexo» · mayo de 2013

En el número de mayo de 2013 de la revista digital Unbreak, Roser Amills dedicó su sección a contar desde dentro la grabación de su vídeo «El plaer de la lectura», el primero en catalán del proyecto Hysterical Literature del fotógrafo y cineasta Clayton Cubitt, en el que lee El carrer de les Camèlies, de Mercè Rodoreda.

Aquí os dejo una muestra de lo que podéis encontrar en Unbreak para iPad (búscala en la App Store), revista en la que colaboro… en cuerpo y alma.

NOTA: no os perdáis cómo está maquetada esta revista y los extras multimedia que contiene, que os harán disfrutar mucho más los contenidos como este.

Roser Amills en El plaer de la lectura (Pickwick Films, 2013).
Página 1 de la sección «El placer de la lectura» de Roser Amills en la revista Unbreak, mayo de 2013
Página 1 de «El placer de la lectura», la sección de Roser Amills en Unbreak (mayo de 2013).

El placer de la lectura

Yo me corro, tú te corres, él/ella se corre…

Me he sumado al grupo de las valientes, aquí tenéis mi orgasmo más sincero y artístico, pionero en Europa, y en catalán ;))

En cuanto me lo propuso el director me entusiasmó la idea, dije que sí de inmediato. Justamente, saber que iba a sentir un orgasmo leyendo es lo que me pareció más interesante del proyecto. Dije que sí, acordamos una fecha, me pasó el dato del vibrador y hablamos de la iluminación, del libro que iba a leer (Mercè Rodoreda es una de las novelistas más importantes de la literatura catalana), y de lo genial que es el proyecto de Cubitt, de que nunca se había hecho algo así en catalán… me gustó formar parte de este proyecto.

Había visto tres de los seis vídeos de Clayton Cubitt y creía haber entendido de qué iba: el cuerpo y la mente luchan, y gana el cuerpo. Me apetecía mucho comprobar si era así, y para mi sorpresa lo fue. Sin duda, lo que sí me condiciona es saber que estoy haciendo algo muy bonito, algo que me apeteció desde el primer momento, y de ahí mi entrega total al proyecto.

Página 2 de la sección «El placer de la lectura» de Roser Amills en la revista Unbreak, mayo de 2013
Página 2 de «El placer de la lectura», en Unbreak (mayo de 2013).

¿Cómo se produce este orgasmo?

Solo hay la persona que está debajo de la mesa con el vibrador. El cámara, el iluminador y el director lo dejan todo preparado y se van a otra sala incomunicada, y solo volverán a entrar cuando yo les avise de que hemos terminado. Eso aporta una intimidad especial y necesaria para que nada me condicione desde fuera. Solo estamos el libro, el vibrador y yo, porque también me evado de la persona que está bajo la mesa: no la veo, me olvido de que está ahí.

Estoy sentada en una silla con un cojín pequeño debajo del culo, para facilitar el acceso a mi vagina con un vibrador. Sí, alguien está debajo de la mesa decidido a proporcionarme todo tipo de estímulos para interrumpir la lectura. Se trata de un vibrador muy potente, con varias marchas y combinaciones de intensidades, y lo pone en funcionamiento en cuanto empiezo a leer.

No hay penetración, ni un esfuerzo demasiado complejo por parte de quien está bajo la mesa. Y yo, como puede observarse, tampoco me esfuerzo…

¿Qué factores propician este orgasmo ante la cámara?

La combinación de «nadie lo ve» + «estoy leyendo y no me deja» + «no tengo que hacer nada ni pensar en nada más que en leer» = mi excitación se descontrola muy rápido y siento un enorme orgasmo en el que pierdo el mundo de vista.

Página 3 de la sección «El placer de la lectura» de Roser Amills en la revista Unbreak, mayo de 2013
Página 3 de «El placer de la lectura», en Unbreak (mayo de 2013).

La gran pregunta que ha saturado las redes estos días: ¿el orgasmo del vídeo es real?

El orgasmo es real, sí. Sería tontería fingirlo.

Es un orgasmo intenso pero que avanza poco a poco, podría decir que resulta, para mí, «inesperado», quizás porque me resisto para poder seguir leyendo, pues esas son las instrucciones que le he dado a mi cerebro: «lee y no te preocupes de nada más». Nunca antes había tratado de vivir un orgasmo de una manera tan ajena a mí, y la verdad es que es muy excitante.

¿Qué siento? Orgasmo a la mallorquina

En cuanto empiezo a notar placer, noto deliciosos escalofríos por la espalda y la nuca, la sorpresa me eriza la piel, y de pronto me doy cuenta de que no puedo seguir leyendo, de que me estoy despistando. Me doy cuenta cuando empiezo a trabarme en la lectura. Hay un momento en que me doy cuenta de que aunque leo en catalán, se me cuela alguna cosita en mallorquín (para los que no conocen las sutiles diferencias entre estas lenguas, es como si a un argentino que lee un texto español se le escapara un argentinismo como «vos» en vez de «tú»).

Entonces trato de recuperar el control para continuar leyendo, pero precisamente eso hace que el placer se desborde. Pierdo la realidad de vista y me corro. Cuando vuelvo a abrir los ojos me cuesta enfocar, tengo que retomar la realidad poco a poco, y tardo en recordar la otra pauta que me habían dado: tengo que decir mi nombre y repetir la presentación de lo que he leído. Me cuesta recordar mi nombre y el título del libro, además de tener dificultades para retomar la palabra: miro el lomo del libro para no equivocarme (estuve a punto de decir La dama de las camelias en vez de El carrer de les Camèlies, jajaja).

Página 4 de la sección «El placer de la lectura» de Roser Amills en la revista Unbreak, mayo de 2013
Página 4 de «El placer de la lectura», en Unbreak (mayo de 2013).

¿Es un orgasmo femenino imposible de controlar?

Totalmente imposible de controlar: como se observa en el vídeo, mi atención estaba centrada en la lectura, pues es un texto que no había apenas ensayado antes: tres minutos antes de empezar a grabar, elegimos un par de páginas al azar y las leí por encima, en diagonal. Eso hace que tenga que centrarme mucho en lo que leo para no equivocarme, tengo que fijarme en lo que leo para darle la entonación adecuada, para saber dónde empiezan y terminan las frases y de qué va el texto. Mi cerebro, ocupado en esta tarea que me tomo tan en serio, se despista de lo que le está sucediendo a mi cuerpo allá abajo y… el placer del cuerpo se impone.

Sin ensayo… tuve que repetir la toma porque…

No estaba ensayado, pero hay una primera toma en la que me equivoco leyendo al minuto y me siento muy patosa: estoy nerviosa y decido parar para repetir la grabación desde el principio. Considero que no he leído bien, que no me gusta cómo leo. Me relajo riéndome con el resto del equipo y les digo que vamos allá, que la siguiente saldrá bien y leeré de maravilla. No perdimos tiempo comentando nada: vuelven a poner la cámara en funcionamiento y empiezo a leer de nuevo.

Página 5 de la sección «El placer de la lectura» de Roser Amills en la revista Unbreak, mayo de 2013
Página 5 de «El placer de la lectura», en Unbreak (mayo de 2013).

Conclusiones post-orgásmicas

La principal conclusión es que dejarse llevar es fundamental, y hay más vías para dejarse llevar que elaborar fantasías eróticas en la mente. El cuerpo se estimula mediante lo que imaginas en el cerebro (puedo fantasear con un fontanero o con que soy una mujer ingenua o una alumna traviesa…), pero también el cuerpo puede dejarse llevar, gracias a la desconexión del cerebro por lo que está pasando en el cuerpo. El cuerpo es pillado por sorpresa, podría decirse. El control cerebral está ocupado, distraído en la lectura. Y entonces el cuerpo siente por sí mismo, sin intermediarios: el vibrador produce estimulación, y esa estimulación es limpia, ningún control o descontrol voluntario… se deja hacer; para mí es la demostración de que el cuerpo es una máquina perfecta que también funciona, y de maravilla, sin control cerebral.

En algunos momentos, mi mano baja para colocar mejor el vibrador: mientras lo hacía no me di ni cuenta, pero al ver el vídeo lo descubrí con una sonrisa: por decirlo de algún modo, mi clítoris le manda una orden a mi brazo, que obedece sin pasar antes por la cabeza, que está ocupada en la lectura.

Otro tema destacable: durante la lectura, algunas palabras me resonaron especialmente excitantes de pronto, y eso me da risa cuando lo recuerdo: de pronto lo que estaba leyendo, que no era erótico, me parece que tiene dobles sentidos eróticos. El mejor ejemplo es la palabra «ampolla» (botella, en catalán), que me resonó fonéticamente: mi cerebro se quedó con el eco: «polla, polla»… jajajaja.

El vídeo, en El plaer de la lectura, mi granito de arena a Hysterical Literature. Más en Unbreak, Columnas de opinión, ¡Me gusta el sexo! y Performer.

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Página 1 de la sección «El placer de la lectura» de Roser Amills en la revista Unbreak, mayo de 2013

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