Errol Flynn y sus últimos diez años en Mallorca

Errol Flynn, trotamundos desmesurado y encarnación del mito de Ulises, recala en su particular búsqueda de Ítaca a bordo del Zaca en la Mallorca de los años 50, isla anclada en el pasado y las tradiciones donde su presencia representa el color del mundo exterior, silenciado por el
régimen.
Miguel entra en la vida de Flynn hasta convertirse en su mano derecha en la isla, lo que le permite entrar en su círculo más íntimo y compartir vivencias con algunos de los ídolos que la mayoría sólo conoce a través del cine, mientras descubre al verdadero Flynn, frágil y
eternamente insatisfecho.
Una historia real: Errol Flynn en Mallorca (1950-1959)
En 1950, de camino a Gibraltar para celebrar su luna de miel con Patrice Wymore, una tormenta obligó a Errol Flynn a refugiarse en Palma. Arruinado, peleado con los grandes estudios y lejos de la cartelera, el héroe de Robin de los bosques convirtió el Real Club Náutico en su centro de operaciones y vivió casi una década a bordo del Zaca, entre fiestas, deudas y escándalos, hasta poco antes de su muerte, en 1959. Nadie había novelado antes esa etapa mallorquina.
La Mallorca de los años cincuenta
Roser Amills reconstruye la isla a partir de testimonios reales y de las vivencias de su abuelo Miquel, que abrió una sala de cine en Mallorca y trató con Flynn durante aquellos años. Por la novela pasan Ava Gardner, Robert Graves, George Sanders y Zsa Zsa Gabor, Tyrone Power, John Wayne, Marlene Dietrich o Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, junto a los marineros de la Sexta Flota, la gran nevada de 1956 y los locales de copas de una isla que salía de la posguerra.
Del libro a la pantalla
La novela es la base del guion documental «La última aventura de Errol Flynn», escrito por Tirso Calero y Roser Amills, y ha llevado a la autora a participar como experta en el documental sobre George Sanders. La revista Vanity Fair recogió su investigación en el reportaje «Cuando Mallorca fue el oasis de Hollywood».
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Novela sobre los años de Errol Flynn en la Mallorca de los cincuenta, vistos por Miguel, el mallorquín que se convirtió en su mano derecha en la isla.


























