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Los cosméticos de la abuela

Artículo · hacia 1999

Para parecer un abril puedes echar mano del nutrido arsenal cosmético que tenemos a nuestra disposición en el mercado o, si te apetece, hacer caso de la laboriosa alternativa cien por cien natural que aquí te proponemos.

Esta breve selección de recetas y procedimientos prácticos para el uso de curiosos y neo artesanos es cien por cien natural. Probablemente no podrá hacerte abandonar a tus fieles cosméticos, pero quizá sea una buena idea fabricarlos como regalo cariñoso y completamente personalizado.

He aquí una selección de algunas cosas que se pueden elaborar en casa y que se sabían cien años atrás: son realmente exclusivas y el trabajo que suponen te ayudará a comprender que, más allá de la nostalgia que despiertan en todos nosotros los tiempos que vivieron nuestras abuelas y bisabuelas, se ocultan incomodidades que en el 1900 hacían de la cosa ecológica una realidad indeseada.

Antes de que decidas ponerte manos a la obra, debemos avisarte: necesitarás la ayuda de algún droguero o farmacéutico amigo para encontrar algunos ingredientes poco usuales en los supermercados; sin un aliado táctico la labor puede resultar demasiado complicada. Reconozcamos, con absoluta franqueza, que hoy en día no es nada fácil hacer de aprendiz de alquimista, pero intentarlo puede resultar de lo más entretenido.

Agua de colonia casera

Disolver en un litro de alcohol de 36 grados ochenta gramos de espíritu de romero, seis gramos de esencia de limón, cuatro gramos de esencia de bergamota y tres gramos de esencia de cidro. Dejar macerar durante unos meses y destilar.

Brillantina

Consiste en mezclar muy bien cincuenta gramos de aceite de almendras dulces, 0,50 gramos de tintura de ámbar y 0,25 gramos de esencia de rosa.

Otra receta igualmente aromática para fabricar brillantina en casa: mezclar cien gramos de alcohol, cien gramos de aceite de ricino, dos gramos de heliotropina y un gramo de vainilla.

Crecepelo

Preparar una infusión concentrada de romero y, una vez fría, disolver en 200 cl de la misma 20 gramos de sal común. Añadir diez centilitros de ron, tres centilitros de aceite de ricino y un gramo de esencia de romero.

Champú

Disolver en un litro de agua cinco gramos de glicerina y veinticinco gramos de carbonato de sosa. Añadir dos yemas de huevo bien batidas y remover hasta lograr una mezcla homogénea.

Ungüento para las arrugas

Fundir a fuego muy suave unos treinta gramos de cera blanca. Incorporar, sin dejar de remover, sesenta gramos de jugo de bulbos de lirio blanco y quince gramos de miel. También se puede perfumar añadiendo unas gotas de agua de rosas.

Depilatorio definitivo

Pulverizar tres gramos de hidrosulfato de sosa, diez gramos de cal viva seca y diez gramos de almidón.

Desleír todos estos ingredientes en un poco de agua y con la ayuda de una espátula formar una pasta homogénea que se debe aplicar sobre el vello; dejar actuar durante no más de dos minutos y lavar con agua tibia.

Crema hidratante perfumada

Mezclar cuatro yemas de huevos con doscientos cincuenta gramos de miel. Añadir, removiendo, doscientos gramos de aceite de almendras, 125 de harina de almendras amargas, cuatro gramos de esencia de bergamota y tres gramos de esencia de alhelí.

Dentífrico

Batir treinta gramos de clorato de potasa, la misma cantidad de agua, veinte de carbonato de cal y unos diez gramos de glicerina hasta lograr una pasta. Optativamente se puede añadir unas gotas de mentol.

Espuma de afeitar

Disolver restos de jabón de tocador en alcohol en una proporción de una parte de jabón por dos de alcohol. Introducir la pasta resultante en una botella y añadir una gotas de lanolina. Agitar y estará listo para su uso. Unas gotas de este preparado son suficientes para un afeitado.

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