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«Las bodas de Caná», obra de teatro de Roser Amills, se estrena en el Teatre Mar i Terra de Palma (2023)

Teatro · junio de 2023 · Palma

Estreno de Las bodas de Caná, en el Teatre Municipal Mar i Terra

Obra coral de Roser Amills, con veinte personajes, estrenada en el Teatre Municipal Mar i Terra de Palma. Con motivo del estreno, el equipo fue entrevistado en IB3 Ràdio, en el programa Els Entusiastes, y Roser Amills habló de la obra con Josep Maria Aguiló en Última Hora.

Primera página del texto de Las bodas de Caná
Primera página del texto de Las bodas de Caná

Las bodas de Caná es un elogio a la riqueza que esconde la pobreza. La obra transcurre en un comedor social gestionado por Jesús y su madre, María; ningún personaje es el de la Biblia, aunque sus nombres coincidan. El texto se abre con unos versos de Robert Frost: «Nosotros danzamos en un círculo y suponemos, / el secreto está sentado en el centro y sabe».

Reparto

  • Magdalena: Paula Lizana
  • Jesús: Nacho Trueba
  • María: Julia Cerdeiriña
  • Padre de Magdalena: Toni Massó
  • Madre de Magdalena: Sol Ramos
  • Inspector de Hacienda: Chema Lozano
  • Pedro: Joan Siquier
  • Santiago: Yago Kuster
  • Judas Iscariote: Juan Carlos Llabrés
  • Tomás: Daniel Medrano
  • Bartolomé: Pedro Martorell
  • Simón: Antoni Ramírez
  • Clara: Luna Veloso
  • Margot: Laetitia Derrier
  • Nora: Ángeles Pradas
  • Gloria: Fortuna
  • Judas Tadeo: músico
  • La Muerte y el Amor (no se ven, pero están)
Las bodas de Caná, día 1

«Las bodas de Caná»: el texto completo de la obra

Versión de estreno, revisada por Roser Amills el 19 de junio de 2023, con el reparto que la representó en el Teatre Mar i Terra de Palma.

Las bodas de Caná es un elogio a la riqueza que esconde la pobreza. Nos encontramos en un comedor social gestionado por Jesús y su madre, María. Ningún personaje es el de la biblia, aunque sus nombres coincidan.

«Nosotros danzamos en un círculo y suponemos,
el secreto está sentado en el centro y sabe.»

— Robert Frost

Personajes y reparto

MAGDALENA: Paula Lizana

JESÚS: Nacho Trueba

MARÍA: Julia Cerdeiriña

PADRE de Magdalena: Toni Massó

MADRE de Magdalena: Sol Ramos

INSPECTOR de Hacienda: Chema Lozano

Apóstoles y usuarias

PEDRO: Joan Siquier

SANTIAGO: Yago Kuster

JUDAS Iscariote: Juan Carlos Llabrés

TOMÁS: Daniel Medrano

BARTOLOMÉ: Pedro Martorell

JUDAS Tadeo: Músico

SIMÓN: Antoni Ramírez

Clara: Luna Veloso

Margot: Laetitia Derrier

Nora: Ángeles Pradas

Gloria: Fortuna

Figurantes

La Muerte y el Amor (no se ven, pero están)

DÍA 1, tarde-noche

MARÍA: ¿Quién es esa mujer de la que estabais hablando?

JESÚS: No lo sé, y, sin embargo… (suspira, contrariado)

MARÍA: …Y, sin embargo, hablas de ella cada día y, ya me he dado cuenta, tu mirada se vuelve líquida.

JESÚS: Madre, no es eso, es como si la conociera. Y, además, aparece y desaparece como las moscas en la cocina, siento curiosidad, intento descifrar qué la trae. La traen las palomas, ¿no lo ves?

MARÍA: Déjate de estupideces, los del quiosco están recogiendo firmas para terminar con esta plaga, dicen que es culpa de esta mujer la invasión de mierda de palomas, este alboroto.

JESÚS: Ni tú ni yo vamos a firmar.

MARÍA: No decidas por mí, siempre lo intentas decidir todo por mí. Además, si no firmamos, nos ganaremos más enemigos.

JESÚS: Qué importa, con todos los que tiene ya el comedor social. El enemigo que hace daño no son los vecinos del barrio, madre, el enemigo es el que viene en limusina y no en una patera.

MARÍA: Las palomas pueden traer muchas enfermedades, en eso tienen razón, y ensucian las aceras.

JESÚS: La enfermedad más sucia es la indiferencia, me gustaba más cuando luchabas contra eso. Te estás volviendo una señora convencional.

MARÍA: ¿Convencional? Solo soy prudente. Si queremos que los vecinos nos ayuden, debemos ganarnos su respeto.

JESÚS: El respeto no se gana, se mantiene.

MARÍA: Con eso llegamos hasta aquí, y no es gran cosa.

JESÚS: Seamos positivos, con la donación del local de la esquina, que nos ha llegado como caído del cielo, podremos dar de comer al doble de personas.

MARÍA: Necesitaremos más manos. Yo, sin voluntarios, no doy para más.

JESÚS: Conseguiremos más voluntarios para el comedor y, además, Pedro, Santiago y Judas se encargarán de hacer la reforma del nuevo local.

MARÍA: Vaya equipo.

JESÚS: No te pongas sarcástica, lo que hace que una familia esté unida no es la sangre, sino el respeto y la confianza.

MARÍA: Se me olvida lo bueno demasiado rápido, en eso tienes razón. ¿Te acuerdas de cómo llego Pedro a nosotros? Era como si el mar se hubiera tragado su dignidad, como si se la hubiera corroído el salitre, vagaba en su temporal, sus altibajos, sus adicciones… Y ahora es el primero en echar una mano, y el más organizado.

JESÚS: Ya está limpio, se ha reinsertado con su fuerza de voluntad, ha vuelto a ser el que fue.

BARTOLOMÉ/CLARA: Jesús, preguntan por ti.

JESÚS: ¿Quién?

BARTOLOMÉ/CLARA: La mujer de la mirada líquida.

MARÍA: Eres un bocazas.

JESÚS: ¡No!

BARTOLOMÉ/CLARA: Sí.

JESÚS: Hazla pasar.

[Entra María Magdalena]

JESÚS: ¿Tienes hambre?

MAGDALENA: Gracias. No vengo a por comida. Me gustaría saber qué se necesita para trabajar aquí.

JESÚS: Somos un comedor social independiente, y no nos podemos permitir contratar a nadie.

MAGDALENA: ¿Quién habla de contrato? Ya tengo un contrato con la vida, mis sueños y la ingravidez de la pobreza me elevan mucho más que un sueldo.

JESÚS: (Llamando a su madre) Madre, ven, te va a encantar.

[Entra María]

MARÍA: Ya veo… Estoy agotada y hay que cerrar.

JESÚS: ¿No recuerdas que hace un rato decías que necesitaremos más manos? Fíjate, viene a ofrecerse, me parece justo darle una oportunidad y que trabaje con nosotros, ya que ha sido tan oportuna.

MARÍA: Ya lo hablaremos, que vuelva mañana. De momento no necesitamos a nadie.

JESÚS: Recuerdo que, cuando yo actuaba así, cerrándome en banda a las casualidades del mundo, me reñías.

MARÍA: Déjanos un rato, estoy de mal humor. Pero haré un esfuerzo. ¿Cómo te llamas?

MAGDALENA: Me llamo María Magdalena.

MARÍA: Encantada de saludarte. No das tanto miedo, de cerca. ¿Sabes escribir?

MAGDALENA: Puedo aportar dos carreras y un máster en economía social, y lo más importante, muchas ganas de aprender a cocinar y fregar platos.

MARÍA: ¿Dos carreras? Claro, claro, será por eso que das de comer a las palomas.

MAGDALENA: Me gusta dar. Darme.

MARÍA: ¿Tienes antecedentes penales?

MAGDALENA: Sí, la cadena perpetua de sentir vergüenza porque en el siglo XXI hay aún gente que duerme en la calle.

MARÍA: ¿Y dónde duermes tú?

MAGDALENA: En la calle.

MARÍA: ¿Y sientes vergüenza de ti misma?

MAGDALENA: ¿Siempre eres tan dura?

MARÍA: Te he observado, como los vecinos, eres rara, sucia, pero vas siempre bien vestida. Y dices que quieres cocinar… ¿Tienes alguna enfermedad de moral distraída?

MAGDALENA: ¡Qué graciosa y qué antigua! Si la pregunta es si soy puta, no lo soy ni lo he sido nunca, aunque eso no debería importar porque también las putas cocinan, faltaría más.

MARÍA: No te lo he preguntado por eso. ¿Tienes sarna?

MAGDALENA: No.

MARÍA: ¿Ladillas?

MAGDALENA: No.

MARÍA: ¿Piojos?

MAGDALENA: Puede ser. Y ángeles.

MARÍA: Lo que faltaba, una iluminada llena de parásitos. Sigamos, que no tengo todo la mañana: lugar de nacimiento.

MAGDALENA: Mi tierra ahora es la bendita fuerza de la gravedad que me mantiene en pie y me sostiene. Pero sí, si quieres, vamos a la anécdota, provengo de una ruidosa ciudad de Estados Unidos.

MARÍA: ¿Eres mormona, evangelista o judía? ¿Has estado de voluntaria alguna vez en un lugar como éste?

MAGDALENA: Existo, como vosotros, ¿no basta con eso?

MARÍA: Simplemente quería averiguar si tenemos en común religión, activismo, compasión, algo.

MAGDALENA: Todas las instrucciones de las religiones, sean judías, cristianas, islámicas o budistas no son más que invenciones humanas, con buenas ideas y también otras malas. ¿Es esto un interrogatorio?

MARÍA: No, estábamos charlando. ¿Conoces las redes sociales, Magdalena?

MAGDALENA: Dejemos la conversación aquí. No me interesa. He nacido en una tierra plana y quiero escalar montañas. ¿No es eso suficiente?

MARÍA: ¿Cómo dices? Eres muy antipática.

MAGDALENA: Me molesta que me confundan… Conozco mejor que nadie la frivolidad de la gente de mi casta, por eso me esfuerzo en equilibrar la balanza, de ahí que haya venido.

[Entra Jesús]

JESÚS: ¿Cuándo empieza nuestra nueva voluntaria? Madre, ¿pasa algo?

MARÍA: ¡Nada! Que se me ha enfadado por hablarle de redes sociales y religión y qué sé yo, ya ves qué entrada.

MAGDALENA: Redes… hay quien no tiene amigos y, sin embargo, tiene cien mil amigos virtuales a los que ni conoce, redes sociales y religión son casi lo mismo, dar más importancia a un corazón de Instagram que al que bombea vida, coleccionar likes de Facebook, pero compartir Wifi no es abrazarse, no, y qué cantinela de mensajes de WhatsApp para decir que estamos vivos y poco más.

MARÍA: ¡Eres terca y estás llena de peregrinas reflexiones! ¿Sabes qué? Mi hijo piensa exactamente como tú, ya veo que os caeréis bien. Magdalena, Jesús, os dejo, me pilláis muy realista, cosas de la edad, ya no estoy para vuestros coqueteos de juventud.

[Sale María de escena]

MAGDALENA: Tu madre no me quiere aquí.

JESÚS: No te preocupes.

MAGDALENA: ¿Debería?

JESÚS: No, perdónala, estamos de mudanza, hemos recibido la donación de un local enorme, son muchos cambios, estoy seguro de que puedes empatizar con eso.

MAGDALENA: Empatizo, tener buenas ideas y buenas intenciones no basta, lo sé por experiencia, y nos endurecemos. Cuéntame, ya que tu madre, dejándonos a solas, nos bendice para que nos conozcamos mejor.

JESÚS: Viví cerca de Galilea, hice muchos viajes, he recorrido medio mundo fotografiando a pobres para agencias. Mira, estas son las últimas fotos que hice.

MAGDALENA: Jesús, las fotos ayudan a ver, pero se ve sólo la superficie. Denuncian, pero no basta.

JESÚS: Tengo un canal de YouTube desde el que sensibilizo a millones de seguidores…

MAGDALENA: Seguidores, ¿perseguidos o perseguidores?

JESÚS: Vienes rota y desencantada. Así es la otra cara de la vida, trabajar aquí te lo mostrará comp a mí. Te espero mañana sobre la hora de la cena.

MAGDALENA: Aquí estaré.

[Oscuro. DÍA 2.

Se encienden las luces de escena y están los usuarios terminando de cenar con Jesús, noche lluviosa]

JESÚS: Os presento a María Magdalena.

MAGDALENA: Encantada. A algunos os conozco de vista, habremos compartido cartones y noches eternas a la intemperie.

TOMÁS: Soy Tomás. ¿Te gusta el arroz?

MAGDALENA: Sí.

TOMÁS: Pues empezamos mal.

PEDRO: Yo soy Pedro y tengo poco que contar sobre mí. Me siento mal en esta ciudad, no logro superar mis adicciones, cuando lo consiga regresaré a casa, al mar.

MAGDALENA: ¿Eras marinero? Mis abuelos lo eran.

PEDRO: No, eso es de señoritos. Mi trabajo era más duro, de pescador. Ése ha sido y es mi oficio desde niño, he atravesado tempestades y sorteado monstruos marinos y terrestres, hasta que caí en el alcohol y me despidieron.

MARÍA: Pedro, guárdate esa conferencia para otro día, que vamos con retraso, hoy hay que hacer inventario en el almacén.

CLARA: Cógete el vaso… no te lo voy a llevar yo.

MAGDALENA: Espera, no has comido nada.

PEDRO: No me gusta el arroz.

JUDAS Iscariote: Tomás, échame una mano, el camión de verduras está en doble fila. Date prisa, llueve y viene una gran tormenta. Y no os vayáis, luego tomamos un café.

SIMÓN: Yo soy Simón.

MAGDALENA: Un placer, encantada.

CLARA: Yo me llamo Clara y no siempre estuve tan amargada. Fui feliz hasta que me arrastraron las dos corrientes contrapuestas que impiden serlo, y lo que me faltaba, lluvia, con lo que me deprime.

MARGOT: Ah, ¿de qué corrientes hablas, tia? Es por saber si me limpio el culo con tus filosofías o te como los mocos.

CLARA: ¿Cuáles van a ser, Margot? La de mirar demasiado al pasado o la de mirar sólo el futuro.

MARGOT: Eres idiota.

MAGDALENA: Tranquilas, chicas. Clara, vamos a la cocina.

(se van a la cocina)

NORA: Es mucho mejor mirarle la cartera al cliente, claro que sí, no hay color. En eso has sido siempre muy buena, Margot.

MARGOT: ¿Me estás llamando ladrona?

MARÍA: Bartolomé, te tengo dicho que no quiero a estas dos en el mismo turno, encárgate de hablar con Nora y yo salgo a hacer unos recados.

(Bartolomé se lleva a Nora fuera, pero ella no quiere)

NORA: Pues ladrona no, pero sí una gran carterista.

MARGOT: Eres una hija de puta, fille de pute, connard.

MARÍA: no insultes, aquí todos somos iguales.

TOMÁS: No te enciendas, mi pequeña Napoleón, que así me pones palote.

MARGOT: Idiota! (Pausa) Nora, jamás he robado nada a nadie. Sólo cojo las monedas de la fuente para poder comprar un tetrabrik de leche a mi hijo. A ti qué te importa, vieja de mierda.

JUDAS Iscariote: Tranquila, Margot, con mierda o sin mierda, va siendo hora del café. Échame una mano con la mesa.

MARGOT: Eh, tú! (A Gloria)

GLORIA: ¿Qué pasa? ¿las francesitas no friegan, o qué?

TOMÁS: ¿Café? Pero si voy ya como una moto!

JUDAS Iscariote: Si no quieres, no tomes.

[Movimiento mesa, cola y café]

JUDAS: Id pasando.

TOMÁS: Tadeo, dale caña.

[Entra música, y baile, 3 min.]

CLARA: Tú, no me retes.

NORA (se sienta): Yo no reto a nadie, Dios me libre, yo me desahogo porque estoy deprimida.

TOMÁS: Pues vete a la farmacia a comprarte algo, Prozac, ginseng.

NORA: Qué narices voy a ir a la farmacia, si lo que me preocupa es tener el estómago vacío.

TOMÁS: No hables tanto y come (le pone unas galletas delante).

SANTIAGO: Soy Santiago, tú debes de ser Magdalena.

MAGDALENA: Encantada.

TOMÁS: Santiago llega tarde, como siempre.

NORA: ¿Y de qué va a servirme curarme, tal como están las cosas?

MARGOT: Basta de quejas, Nora, Jesús ha dicho que nos presentemos, no que la deprimamos.

NORA: es que no me dejáis expresarme… Me voy.

MARGOT: Pues lárgate, ahí está la puerta.

SIMÓN: Tranquila, lo hace siempre, en un rato volverá, no tiene cura.

MAGDALENA: Santiago, tú qué nos cuentas?

SANTIAGO: Abandoné a mi mujer por otra más joven y, cuando se terminó el dinero, se acabó todo también. Me quedé en la calle y todavía no he remontado.

GLORIA: (morreo) Prueba conmigo, Santiago, quizás lo que necesitas es una mujer como yo, y no lo sabes.

TOMÁS: Ni lo intentes, Santiago, está medio loca, no tengo nada en contra de aventurarme, pero sus cambios de humor por culpa de las hormonas son una auténtica pesadilla.

MARGOT: Cuidado con Gloria.

TOMÁS: Un par de amigos a los que les gustan las trans me han dicho que llegaste a pegarles.

GLORIA: Ni me acuerdo, fíjate lo que me interesarían, pero algo me habrían hecho, eso tenlo por seguro. Y vosotros, ¿qué? Tan calladitos… ¿os intimida la nueva o es que os intimido yo?

(Pausa)

Judas, te has olvidado el azúcar.

JUDAS Iscariote: El coñac es mucho mejor que el azúcar.

GLORIA: No hay color.

JUDAS: Y tú, calladita, si no quieres problemas..

(GLORIA bebe. Pedro se levanta, quiere también)

JUDAS Iscariote: Tú, ni lo toques.

TOMÁS: Gloria no es hombre ni mujer, es terrorista del género.

BARTOLOMÉ: Me llamo Bartolomé, aunque todos me llaman Tolito.

TOMÁS: Tolito el que me toca el pito.

BARTOLOMÉ: Vete por ahí!

MARGOT: ¡Está muy amargo!

PEDRO: Aquí tienes un azucarillo (saca un puñado de azucarillos)

MARGOT: ¿De dónde sacas tantos?

JUDAS Iscariote: Los roba en un bar.

SANTIAGO: Sería aún más dulce con un poquito de chocolate.

GLORIA: Pero si tú el chocolate te lo fumas, guapo.

JUDAS Iscariote: eh, yo soy más de crack. ¿Tú has estado en la cárcel, Magdalena?

MAGDALENA: Desde que nací y hasta los diecisiete años.

JUDAS Iscariote: ¿En qué cárcel?

MAGDALENA: Mi cárcel tiene muchos nombres. A veces se llama vida despreocupada, otra buena cuna, y es fría, áspera y oscura, como la boca de un lobo.

SIMÓN: Lástima que hoy faltan los que están en la manifestación contra Desokupa.

MAGDALENA: ¿Y no tendrías que estar con ellos, Simón?

PEDRO: Magdalena, no presiones a Simón. Porque cuando se pone de mal humor…

SIMÓN: Me transformo.

MAGDALENA: ¿En qué te transformas?

JUDAS Iscariote: No quieras saberlo, Magdalena.

SIMÓN: Yo no elegí nacer homosexual, fue un regalo y mi condena. A los catorce mis padres me echaron de casa, los servicios sociales me derivaron a un centro de acogida de menores. Y para sobrevivir me dediqué a… he sido… soy…

TOMÁS: No te cortes, eres chapero.

SIMÓN: Sí, dilo bien, soy puto. Podrán vaciar sus carteras y tenerme, si lo pagan, de rodillas, postrado, maniatado. Pero ni con todo el oro del mundo comprarán mi corazón, y menos mi alma.

CLARA: ¿Qué sabrás tú del alma? La has vendido a tantos hombres que lo único que conservas es el espejismo de tu juventud.

SIMÓN: ¿Y por qué no? Todos hemos caminado bajo el llanto y la desesperanza, algunos se han acostado en marfil y han despertado en barro. Hemos sido devorados por la soledad, la oscuridad, la desolación eterna. Y, sin embargo, aquí estamos. Esto es más que un simple comedor social. Existimos, vivimos, ¿sabes? Porque creemos en las segundas oportunidades.

MAGDALENA: Todos debemos tenerlas. Bartolomé, tú que pareces tan triste, ¿no nos vas a contar nada?

BARTOLOMÉ/CLARA: Pues ahora estoy contento, comparado con cuando llegué aquí. (susurra a Magdalena, para que no lo oiga Jesús) Menos mal que no está María, esto que hace Judas no le gustaría nada.

MARGOT: Y menos mal que no está Nora, se chivaría.

JESÚS: ¿De qué se chivaría?

MARGOT: No, que quería saber si crees en Dios.

JESÚS: No, yo solo creo en lo que veo y hago.

GLORIA: La calle ha sido mi escuela.

JUDAS Iscariote: Llamadme arrogante, si os apetece, pero soy de los pocos del comedor que ha trabajado llevando la contabilidad de empresas importantes. También fui recaudador de impuestos y un señor elegante.

PEDRO: Cuenta, cuenta toda la verdad.

JUDAS Iscariote: Si queréis más detalles, que ya veo que sí, puedo contaros que recaudaba sobres, propinillas, porque tenía simpatía y muchos contactos, facilidad para poner lo que fuera siempre a mi favor.

MARGOT: El puto dinero lo estropea todo.

GLORIA: El dinero siempre se va.

SIMÓN: Se ha ido la luz.

[JUDAS se sube en la mesa y enrosca bombilla]

JUDAS Iscariote: Estas putas bombillas donadas son una mierda, hacen mal contacto. ¿Lo veis? Todo es cosa del puto dinero, y eso que gané mucho, llegué a ser tan rico que compré a putas, a ministros y a policías, hasta que entré en la cárcel, lo perdí todo y me volví un rencoroso….

(entra María y los pilla)

MARÍA: Judas, tenías que ser tú. Gloria, Bartolomé, retirad ahora mismo esos vasos.

GLORIA: Sí, señora!

MARÍA: Me voy un momento y conviertes esto en un bar de carretera. Y mira cómo está Pedro, sacar alcohol delante de él es poner la liebre delante de la zorra. Vosotros, así, mal camino lleváis a la tierra prometida.

(Pausa)

Y tú, hijo, ¿tan obnubilado estás con la nueva que ni te has dado cuenta?

JESÚS: Madre, el tratamiento es el amor, las enfermedades del alma solo se curan así.

MARÍA: Pero aquí se brinda con agua y refrescos, nada de alcohol. Y felicidades, Magdalena, porque veo que les has caído mejor que a mí. De acuerdo, te quedas. Recoged, que es tarde.

TOMÁS: Estamos pasándolo mal, los vecinos quieren echarnos, me cago en la puta.

BARTOLOMÉ/CLARA: No te asustes por los malos modos de Tomás, Magdalena, has llegado en mal momento.

PEDRO: O bueno, porque nos mudamos, por fin.

SIMÓN: Magdalena, yo ya te había visto en sueños.

JUDAS Iscariote: ¿En tus sueños con alucinógenos? Eso no son drogas, son mariconadas.

SIMÓN: Deberíais probarlos, de eso quedé como me veis, pobre de solemnidad, pero más libre que ninguno, y capaz de ver lo que no se ve.

SANTIAGO: Quizás, Magdalena, ¿también los has probado? En tus ojos reconozco que ves más allá de todas las batallitas que te contamos.

SIMÓN: Vamos a hacer lo que nos ha pedido María, esta sobremesa se nos ha ido de las manos. Es hora de ir a dormir.

[Se levantan y se van

Quedan María, Magdalena y Jesús]

MARÍA: ¿Y toda esta comida?

JESÚS a Magdalena: ¿No se lo has contado?

MAGDALENA: Se lo iba a contar ahora.

MARÍA: ¿Se puede saber qué es esto?

MAGDALENA: Hemos hecho esta compra en el centro comercial y estamos haciendo sitio.

MARÍA: Es absurdo, tanta comida va a estropearse, no tenemos neveras para guardarlo todo. Además, no tienes mi autorización para hacer compras, lo que faltaba.

MAGDALENA: No necesitamos neveras, lo gastaremos todo en el banquete, y me da ternura que quieras ser también mi madre, pero a mí hace años que nadie me autoriza ni desautoriza, tengo alas y nadie detiene mi vuelo.

MARÍA: Monsergas. ¿Qué banquete? (Mira a Jesús)

JESÚS: Madre, un banquete de boda, te lo íbamos a explicar.

MARÍA: Más facturas y más deudas por escalar. Estoy cansada. No tenemos licencia para organizar banquetes, ¿y cuánto ha costado todo esto? ¿Os habéis vuelto locos? ¿Quién se casa?

MAGDALENA: El amor con la muerte.

JESÚS: El valle con la montaña.

MARÍA: ¿En qué quedamos?

JESÚS: Las inmensidades planas con los horizontes de arena.

MAGDALENA: Los helechos verdes con la nieve de las noches.

JESÚS: El rocío con el desierto que quema.

MARÍA: ¡Ya veo que estáis compinchados! Este banquete no se va a celebrar aquí, hacemos muchos esfuerzos por apartar a nuestros usuarios del alcohol y las situaciones de riesgo… como para jugar con esto!

[Oscuro. DÍA 3.

Se encienden las luces y María sentada, entran en escena los padres de Magdalena]

MADRE de Magdalena: Así que usted, señora, es la que nos roba el patrimonio.

MARÍA: ¿Cómo han entrado?

MADRE de Magdalena: por la puerta que está abierta.

MARÍA: Creo que antes de semejante acusación deberían presentarse debidamente. No he robado nunca, pero puedo dar escobazos.

PADRE de Magdalena: No pensaba que aquí tuvieran tantos modales, es toda una sorpresa, y qué caras tan largas todos, parece un sitio triste.

MARÍA: Creo que se han equivocado de lugar, aquí no son bienvenidos.

MADRE de Magdalena: Nosotros no nos equivocamos nunca.

MARÍA: ni estamos para charlas frívolas, esto es un comedor social. Y está cerrado.

MADRE de Magdalena: ¿Un comedor social? Eso nos conviene, estamos hambrientos de respuestas.

MARÍA: Sigo a la espera de que se presenten, y no tengo todo el día, de hecho, será mejor que vengan la semana que viene a la nueva sede, el palacete Caná II que está a dos calles.

PADRE de Magdalena: Le habéis comido la cabeza a nuestra hija ¿y ahora tenéis la desvergüenza de invitarnos a lo que nos habéis robado?

MARÍA: Caballero, si busca una centrifugadora, esto no es una lavandería, así que baje las revoluciones.

PADRE de Magdalena: Me gustaría escuchar de su boca cómo la han convencido.

MARÍA: ¿A quién?

MADRE de Magdalena: A nuestra hija.

PADRE de Magdalena: La donación del palacete de nuestros abuelos.

MARÍA: Las donaciones son confidenciales. ¿A qué vienen tantas preguntas? Y no entiendo qué tiene que ver Magdalena con eso.

PADRE de Magdalena: Cómo no va a tener que ver, maldita mentirosa, el palacete al que se mudan es nuestro y nuestra hija Magdalena también.

MARÍA: ¿Por qué debería creer que son sus padres? Sus padres están en Estados Unidos, o eso nos ha contado, y no se parecen ustedes nada a ella, aunque me cae mal debo reconocer que es más respetuosa y educada.

MADRE de Magdalena: ¿Sabe cómo funcionan los aviones? Diría que no… Hemos viajado a solucionar esto, nuestra hija hizo la donación a través de nuestras empresas y nos va a arruinar el buen nombre.

MARÍA: ¿Qué están diciendo?

PADRE de Magdalena: Lo que oye.

MARÍA: ¿Buen nombre ustedes? No me hagan reír.

PADRE de Magdalena: Y venimos a recuperarlo. El buen nombre y el palacete.

MARÍA: Lo siento, en esto no puedo ayudarles, pueden hablar, si quieren, con nuestro abogado.

MADRE de Magdalena: ¿Tienen abogado? Seguro que será de oficio.

MARÍA: Nuestro buen oficio gana cada mes todos los juicios, piensen que defendemos a la pobreza. Y, por cierto, no sé quién es más pobre, todavía ni me han preguntado por su hija, ¿no les importa? Magdalena ha demostrado tener un corazón noble, tanto que me parece que debe de ser adoptada, escuchándolos.

MADRE de Magdalena: Ya estamos, ahora resultará que tengo yo la culpa. Querido, dile que no me hable así.

PADRE de Magdalena: Os escudáis bajo el nombre del amor y la caridad, religiosos de pacotilla, ladrones.

MARÍA: Ni me nombre la iglesia, nuestra religión son las aceras frías y los albergues.

MADRE de Magdalena: Usted, que es madre, explíqueme, ¿qué hemos hecho mal? Le dimos una buena educación, modales y le hemos encontrado un marido que es un príncipe azul. ¿En serio va a humillarnos así? ¿robándonos? ¡Somos la comidilla de todos!

PADRE de Magdalena: La hemos echado tanto de menos. Hace años perdí a una hija y ahora el patrimonio.

MADRE de Magdalena: Querido, anúlale la tarjeta inmediatamente.

MARÍA: Sois unos buitres carroñeros.

PADRE de Magdalena: ¿Cómo está mi hija?

MARÍA: Creo que debería haber empezado por ahí, Magdalena lo merece.

MADRE de Magdalena: Quiero verla. Exijo verla.

MARÍA: Aquí no se exige, vayan acostumbrándose. Y no se puede perder lo que no se tiene.

PADRE de Magdalena: Te espero fuera, querida, estoy harto y no quiero pillar una infección, creo que encima soy alérgico a los pobres.

[Sale el padre de escena]

MADRE de Magdalena: María, le pagaremos lo que haga falta, queremos verla.

MARÍA: Aquí no se compra amor, para eso váyanse a un prostíbulo o al Vaticano.

[Entra Magdalena]

MAGDALENA: Basta ya. María no merece pasar tanta vergüenza ajena.

MADRE de Magdalena: Magdalena, ¿eres tú?

MAGDALENA: Lo que ves es lo que no me dejaste ser.

MADRE: ¿nos puede dejar a solas?

[María sale]

MADRE: ¿Cómo estás, hija?

MAGDALENA: Después de cinco años, ¿te importa? ¿Vienes a darme lecciones?

MADRE: ¿Estás drogada?

MAGDALENA: Drogada, sí, de amor por los pobres y de libertad. Mucho mejor que con las drogas que tú te tomas, madre, para levantarte por las mañanas y para irte a dormir.

MADRE: Vamos, hija, como en los viejos tiempos, pido hora en la peluquería, querida, vámonos de crucero, lo que quieras, lo que necesites para reconciliarnos, me apena que por nuestra culpa, por cómo ha sido tu vida, no vayas a ser capaz de encontrar un marido que te dé seguridad, que te comprenda y te mime.

MAGDALENA: No, madre, yo soy el hombre que me cuida y la mujer que me cuida y los padres que no tengo.

MADRE: Me rompe el alma que me hables así, como a una extraña.

MAGDALENA: Cómprate otra hija, si quieres, todo lo arreglas así. Si de verdad me aprecias, vete.

[Todos salen menos Magdalena y María, silencios largos, están solas y se reúnen y miran]

MARÍA: (silencio largo) Perdona, me había equivocado mucho contigo.

MAGDALENA: Y yo me había equivocado con todos. Somos imperfectas como nuestras manos, es así, la derecha no sabe lo que hace la izquierda. Manos que dan, manos que reciben, manos que aprenden a abrazar.

[Oscuro. DÍA 4.

Los usuarios están en escena y Magdalena entra, cargada de ropa, acompañada de dos peluqueros con un espejo de pie.]

Música

Performance ropa/peluqueros: Magdalena los anima a probarse la ropa, Jesús y María se sientan a ver el espectáculo, los peluqueros los toman de uno en uno y los transforman convirtiéndolos en marqueses, suena el timbre

BARTOLOMÉ/CLARA: Preguntan por usted, María. Es un señor con traje y corbata.

TOMÁS: ¿Traje y corbata? Pinta mal la cosa.

MARÍA: Hacedlo pasar, pero antes subíos los pantalones, va a pensar que nos hemos vuelto locos.

[Los pobres, que ahora parecen ricos, recogen a toda prisa]

INSPECTOR de Hacienda: Buenos días, señora.

SIMÓN: Está buenísimo, el cabrón.

MARÍA: Buenos días, ¿a qué se debe la visita?

INSPECTOR de Hacienda: Vengo a inspeccionar sus libros de cuentas. Pero debe de haber un error, ¿es esto un comedor social?

MARÍA: Así es.

INSPECTOR de Hacienda: ¡Qué raro! No veo un solo pobre, aquí hay más ricos que en los primeros bancos en misa. Y mucho mejor vestidos.

SIMÓN: Permítame que le explique.

JESÚS: Ya se lo explico yo. Mañana celebramos un banquete de boda y Magdalena los está adecentando para la ocasión.

INSPECTOR de Hacienda: Algo de eso me había contado el denunciante, lo que me sorprende es que sea cierto lo que decía. Ya pueden ir sacando las licencias de salón de peluquería, boutique de moda y catering para banquetes, entre otras actividades que veo que ejercen.

JUDAS Iscariote: No tenemos nada de eso.

INSPECTOR de Hacienda: Me lo temía. Sepan que se arriesgan a varias multas, y cárcel, por manipular alimentos sin los permisos correspondientes. Y esos trajes, tanta ostentación, aquí como mínimo se blanquea dinero.

MARÍA: Sin embargo, están desnudos, lastimosamente desnudos, como usted y como yo.

JESÚS: Podemos explicarlo.

SIMÓN: Los peluqueros son amigos míos y la ropa es donada.

TOMÁS: Si quiere puede aprovechar para cortarse el pelo. Hoy es gratis.

INSPECTOR de Hacienda: (Mirando la calvicie de Tomás) Ya veo cómo lo han dejado a usted. (A Jesús) ¿Decía que la ropa es donada? Pero si veo desde aquí las etiquetas y son marcas muy caras.

SIMÓN: Carísimas.

MARÍA: Los ricos donan ropa nueva, que lo sepa usted, se cansan de todo antes de llegar a casa y desempaquetar las compras.

JUDAS Iscariote: En algunas personas, las hermosas perlas resultan falsas, las corbatas quedan mal anudadas y los zapatos deslucidos, y en otras las baratijas brillan como el mejor de los diamantes. Qué curioso que lo que para unos es una corbata de seda para otros sea una soga.

SIMÓN: Usted, señor inspector, lleva por lo que veo un traje muy caro, normal que se haya fijado en la ropa de nuestros pobres.

MARÍA: Judas, Simón, dejádselo a Jesús. Señor inspector, por favor siéntese.

[Se sientan a la mesa]

JESÚS: Hasta hace poco este comedor estaba en la ruina y sólo podíamos ayudar viviendo a ras del suelo, mirando al suelo, atentos al suelo, midiendo el suelo. Ahora tenemos las deudas pagadas gracias a las donaciones que recibimos y le puedo mirar a la cara, no tengo nada que ocultar, no me da miedo.

INSPECTOR de Hacienda: Eso está por ver.

MARÍA: ¿Ver qué?

MAGDALENA: Mire a estos hombres y mujeres… los limitan las escaleras que no pueden subir sin zapatos, sin ojos, sin piernas. Los formularios que no saben rellenar sin colegio ni ordenador, las arquitecturas de los ricos, tan inaccesibles… Y los cajeros automáticos que no aceptan sus tarjetas vacías, pero están por encima de todo eso.

Y sepa que son personas igual de estremecidas que los demás. ¡Mírelos! ¿Va a permitir que se vayan muertos de frío a la calle?

TOMÁS: Veo que quiere ruido, y lo tendrá. Montaremos una manifestación histórica.

INSPECTOR de Hacienda: Son cómplices de delito fiscal.

GLORIA: Y del coño de tu madre.

INSPECTOR de Hacienda: Por cierto, ¿quiénes son los novios?

JUDAS Iscariote: Tranqui, tranqui, los novios son más pobres que el más pobre de este comedor.

INSPECTOR de Hacienda: Como si la pobreza fuera una garantía.

MAGDALENA: Lo es. Los pobres huyen de sus pueblos y sus familias, de no ser entendidos, y lo dedican todo a la danza de no tener para tenerse a sí mismos, la única riqueza verdadera. La danza, la danza siempre, ese es nuestro oficio de libertad. Si el mundo lo gobernaran los verdaderos pobres, otro gallo cantaría.

INSPECTOR de Hacienda: También he conocido a pobres malos.

PEDRO: No eran pobres verdaderos, eran ricos venidos a menos.

SANTIAGO: El hombre que exhibe su riqueza es como el mendigo que muestra su pobreza, ambos están mendigando. El rico la limosna de la envidia y el pobre la de la culpabilidad.

CLARA: Mírenos a nosotros, que por no tener no tenemos ni apego a la vida, vamos ligeros como los pájaros.

JESÚS: Ha dicho algo de un denunciante. Magdalena, ¿nos habrán denunciado tus padres?

MAGDALENA: Yo no puedo responder por ellos.

INSPECTOR de Hacienda: No se confundan, el denunciante es un trabajador de aquí al que tienen explotado y sin contrato.

JESÚS: ¿Cómo?

[Judas Iscariote trata de escabullirse, Jesús lo para]

JESÚS: Así que has sido tú? dejadnos solos.

MARÍA: Aquí no explotamos a nadie, ni nadie tiene contrato. Esto es un trabajo voluntario. Judas, cómo no, llevas la traición cosida en la piel.

PEDRO: ¿Así le pagas a la señora María lo que hizo por ti?

TOMÁS: Es muy grave. Señor inspector, es una falsa denuncia, tómenos declaración a todos.

MARGOT: Yo quiero declarar sobre Judas, por favor.

INSPECTOR de Hacienda: Así lo haremos: mañana están todos citados a las doce del mediodía en mi oficina. De momento, me llevaré los libros de cuentas para revisarlos.

MAGDALENA: Mañana es imposible, es el banquete.

INSPECTOR de Hacienda: Procuren estar por la tarde, y demostrar que no se lucran con ese banquete, y que es realmente un banquete particular, o tendrán serios problemas. Espero que entiendan la seriedad de esto. Aquí tiene la citación, María, la espero a las cinco en punto.

El inspector se marcha y todos rodean a Judas, muy serios, en silencio, y lo arrinconan. Uno por uno, todos van insultándole, traidor, traidor, y se marchan, dejándolo a solas con Jesús y Magdalena

JUDAS Iscariote: Perdonadme, no quería, lo hice sin pensar. Creo que me traicionaron los celos.

MAGDALENA: ¿Los celos?

JUDAS Iscariote: Sí.

TOMÁS: ¿Qué celos?

JUDAS Iscariote: Por tener el doble de seguidores que yo en Instagram. (Judas hace el gesto de abrazar a Tomás)

TOMÁS: Ni me beses.

JESÚS: (Abraza a Judas Iscariote). No tengo lugar para el rencor. Estás perdonado.

MAGDALENA: Es un regalo.

JESÚS: ¿Un regalo?

MAGDALENA: Sí, te ha regalado la posibilidad de ensanchar tu corazón.

JESÚS: ¿Qué?

MAGDALENA: Ensanchar tu corazón perdonándole. Y aprenderá la lección, para siempre.

JESÚS: Magdalena tiene razón. En esta vida, cuando le niegas una disculpa a alguien, la recordarás cuando tú tengas que pedir perdón. Asegúrate de que todo esté listo para mañana, será un gran día.

MARÍA: Qué desastre, Judas, no se te puede encargar nada. Se te ha olvidado el vino, ¡cómo es posible!

JUDAS Iscariote: Me había quedado con la idea de que María lo había prohibido, y que por eso criticaba a Magdalena.

MARÍA: La confianza lo cambia todo. No pienses tanto, Judas, Magdalena me ha animado a confiar en ella con sus pruebas de amor por todos nosotros, qué menos que aceptar a ciegas: si quiere un banquete con vino, debemos tener vino. Así que ya estás tardando.

JESÚS: Ya me encargo yo, voy en un momento a la gasolinera, aprovecharé para traer hielo.

[Oscuro.

Desfilan a escena todos los usuarios, menos Jesús y Magdalena]

TODOS: ¡Vivan los novios!

Noces de Canà: el dossier del projecte (2023)

Primera versió del projecte, en català: una comèdia musical en un restaurant vegetarià, amb sinopsi i una mostra de la peça.

Autoria: Roser Amills

Durada: 90 minuts

Percentatge de dones: 100%

Espectacle teatral per a públic jove i adult.

Motivació i descripció: Escriure una peça teatral fruit d’un procés d’investigació profund. Aquesta proposta és el resultat d’un procés d’investigació, documentació i creació basat en reivindicar la veu poderosa de les dones en els més importants canvis socials de la història.

Fitxa artística

Espai i temps: Barcelona, temps actual.

Personatges:

Jesús

Maria

Josep

Magdalena

2 cambrers

4 apòstols

Necessitats escèniques: llum, so, focus de colors.

Sinopsi argumental: comèdia, transcorre en un restaurant vegetarià, en un barri compartimentat en dues classes antagòniques. 

D’una banda hi trobem la classe dirigent, els propietaris del restaurant, la senyora Maria, magnat que controla la ciutat i propietària de molts immobles, envoltada de luxes en una casa amb impressionants jardins privats, i amb un maitre, el senyor Josep, que no hi està d’acord però hi col.labora callant.

D’altra banda tenim a la classe treballadora, els cambrers, condemnats a malviure en habitacions compartides de pisos diminuts propietat també de la senyora Maria, en penoses condicions, treballant sense parar per a mantenir la forma de vida dels de la classe rica.

La Magdalena és una dona carismàtica que defensa la causa dels pobres i la única cambrera que diu allò que pensa sense por. 

Jesús, el fill de la totpoderosa Maria, quan coneix a la Magdalena queda corprès. En perseguir-la, perquè ella al principi l’ignora, el Jesús descobreix el món subterrani dels treballadors i els apòstols i observa les pèssimes condicions de vida i feina que mantenen els seus privilegis, així com la hipocresia i despreci amb què la seva mare els manté esclavitzats. 

Enamorat, el Jesús prova d’unir-se a la causa de la Magdalena i al grup de cançó protesta que ella lidera juntament amb els apòstols, que al principi desconfien de la decisió de la María d’incloure al fill de la senyora (ho fa per llàstima).

Judes li ho explica a la senyora María, que s’enfada amb el seu fill i el fa dubtar, dibuixant-li per temptar-lo un catastròfic món comunista.

La Magdalena, mentrestant, li ensenyarà el lema «El cor és la mà que dona» i una nova manera d’estar en el món lliure dels prejudicis dels rics que en anar posant-lo en marxa tindrà entretingudes conseqüències en tots els personatges d’aquesta comèdia musical plena de picades d’ull a la societat actual.

Mostra de la peça:

PRIMER ACTE ACTE

Magdalena i Jesús caminen a poc a poc entre espelmes que dibuixen un camí-laberint en un jardí selvàtic.

MAGDALENA: De nena pensava molt en els números. Primer en la qüestió de si una dona pot tenir diversos marits al mateix temps o només un darrere l’altre. I després, amb el pas del temps, vaig desitjar tenir-los tots en un, que era jo. 

JESÚS: M’agrada emborratxar-me amb tu, el vi ajuda a descobrir els teus secrets.

MAGDALENA: … o els teus, estimat, les meves idees amb vi són com els peixos: nedes i sovint no n’atrapes cap.

JESÚS: Magdalena, em fascines. 

MAGDALENA: ets pesat com els rossinyols d’aquest jardí ostentós de la teva mare, que amb tants llums no tenen temps de dormir i no paren ni per menjar o a beure perquè canten des de les quatre de la tarda fins a les set del matí, m’esgotes.

JESÚS: ja callo. Estaria perdut sense les teves històries, continua, si us plau, què em deies dels números?

MAGDALENA: va ser fa molts anys, quan la meva mare em deia que era ximple per no voler casar-me amb els pretendents amb diners que ella em presentava.

JESÚS: m’esperaves a mi?

MAGDALENA: Eren com tu, hereus de riqueses robades, fills de bona família, joguines trencades i caixers automàtics. Per això la mare va ser fonamental, va aconseguir justament l’efecte contrari.

JESÚS: Ah, que la teva mare va fer el que va poder perquè no ens coneguéssim des d’abans fins i tot que ens veiéssim! Això ha de ser un senyal per a una dona rebel com tu. Me n’alegro. La meva ja deu preguntar-se on sóc en comptes d’estar amb ella quadrant la caixa del restaurant.

MAGDALENA: quanta por li tens a la senyora Maria, pobret. Aprèn, a la meva li vaig dir «tranquil·la, mare, ara soc jo el marit amb diners», i des de llavors em compro flors, i llibres, i viatjo per la mar i pel desert i mai, mai no m’avorreixo. I passejo quan i amb qui vull.

JESÚS: i com m’alegra que ho facis amb mi, Magdalena. Amb raó ets adorada per tots! Perquè ets una ànima lliure, l’ocell que vola, el peix que no es deixa pescar.

MAGDALENA: t’agradaria ser com jo? Podria ensenyar-te a volar, si vols. 

JESÚS: com ho faries? Digues què he de fer, i ho faré.

MAGDALENA: No has de fer res. Només viu una miqueta.

JESÚS: El que sento no m’agrada.

MAGDALENA: estàs segur? El teu cos no m’explica el mateix.

JESÚS: ho he intentat tot amb tu. Què li passa al meu cos? 

MAGDALENA: tens el borrissol estarrufat.

JESÚS: Amb tot el teu alè en el meu clatell, i estarrufat, sí, perquè em fas por, no ets com les altres, i per això m’atreus. 

MAGDALENA: t’atrec, però no t’atreveixes ni a parlar-li a la teva mare de mi.

JESÚS: i què importa? Ara et preocupes pel que dic o deixo de dir?

MAGDALENA: ets tu el preocupat. Adormit. I no em deixes que et desperti. 

JESÚS: Estic disposat a escapar-me amb tu. 

MAGDALENA: i de què viuríem, si no has treballat mai? Néixer genuïnament estúpid no és culpa teva, però no veure-ho sí.

JESÚS: Has estat amb tants homes que m’espanta com s’ho prendria la meva família.

MAGDALENA: i no em penedeixo de cap. Els homes no enteneu a les dones com jo. El meu espòs solia dir «cuqueta fera, què has fet?” I jo tractava d’explicar-li, com abans a tu, i res.

JESÚS: torna a intentar-ho, Magdalena, no marxis, li diré a la mare que et trio a tu.

MAGDALENA: no li ho diràs, ho sé. No ets més que una lluentor que s’apagaria amb només sospirar-te una mica. Per a ser flama et falta massa! Escolta, poc després de començar a pensar en els números, amb quinze anys, vaig perdre la virginitat.

JESÚS: tens raó, la mare es desmaiaria.

MAGDALENA: Érem cinc en total, tres nois i dues noies.

JESÚS: Em fascines. 

MAGDALENA: Vam fer el que fan els peixos: nedar. 

JESÚS: Continua.

MAGDALENA: Jo m’havia deixat la samarreta posada perquè em feia vergonya. Però després ja no. Fa calor, Jesús, et ve de gust banyar-te?

JESÚS: sí. Anem on és més fosc. El teu perfum és dolç i insuportable.

MAGDALENA: sí. Anem a la fosca, les ombres només fan por fins que t’hi fiques a dins.

JESÚS: m’espanta també que siguis tu la que em domini.

MAGDALENA: Que ingenu que ets, quan beus, Jesús! Ningú no pertany a ningú. 

JESÚS: dona’m una estona, estimada, i fuig després si vols, lleugera com una gasela o fera com un gat salvatge.

MAGDALENA: para de fer-te il·lusions.

JESÚS: Desitjo més que res en el món el teu perfum i els teus bàlsams… Magdalena, Magdalena, el teu nom em vessa de la boca… com m’agrada com m’acaricies! Però besa’m només a mi.

Es besen. La Magdalena es posa el davantal i entra en el restaurant, agafa una safata carregada de gots i ell la segueix i intenta ajudar-la. Cau tot.

JESÚS: ho sento. Ja marxo. Quan tornaré a veure’t?

MAGDALENA: oblida’m, tot això que hem fet unes quantes vegades no és el nostre destí.

JESÚS: Besa’m. M’esperen. Però et necessito a tu, Magdalena.

MAGDALENA: estàs borratxo, empastifat de merda, de vi i d’egoisme. Que us estimin a tu i als teus amics les donzelles que compres amb els diners de la teva mare! Així no em serveixes.

JESÚS: Borratxo, sí, del nostre plaer compartit, incomparable, i vull estar-ho encara més: més embriagants que el vi són els teus petons! Queda’t amb mi, Magdalena! 

MAGDALENA: guarda’t aquests sermons per a una esposa bonica, blanca, dolça i femenina, de les que podrien casar-se amb tu.

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