June 4, 2015 | Entrevista realizada por el Lic. Diego Gastón Martínez Cluzet el 27 de mayo de 2015

Antes que nada queremos contar el gran corazón que tiene Roser Amills al apoyar a los niños autistas, gracias esa sencillez y calidad personal que tiene. Roser Amills (Algaida, 1974), mallorquina, madre de dos muchachos, vive y trabaja en Barcelona. Muy activa en las redes sociales, combina la escritura y el periodismo on & offline, coordina el blog de La Vanguardia “Inspiración digital” y es colaboradora habitual de Catalunya Radio y ha trabajado en Onda Vasca, RNE Ràdio-4 y La Xarxa, así como en las televisiones RTVE La 2 y 25TV y para los principales grupos editoriales. Se las arregla para dedicarse también a la comunicación y el asesoramiento, cursos y talleres, recitales y, sobre todo, a escribir: tiene obras de ensayo, autobiografía y poesía. Ésta es su segunda novela y en apenas dos meses va camino ya a la tercera edición gracias al buen hacer de una editorial mallorquina, ifeelbook editores, que ha apostado por una historia no comercial pero sí muy bien acogida por el gran público donde se descubre una faceta nueva de los años 50 en España y sus relaciones con Hollywood a pesar del régimen de la dictadura franquista que imperaba en la época.

¿Cuéntanos cuál es su secreto para mantener esa sonrisa dibujada constantemente?

Más que un secreto, es una convicción generada por la gratitud que siento por estar viva y poder compartirlo, también escribiendo: la alegría consiste en estar vivo y animado, y ¡celebro el lujo de tener las dos cosas a diario y compartirlo cuanto puedo!

Roser ¿por qué el nombre de “El ecuador de Ulises”?

Cuando Errol Flynn escribía sus memorias tenía unos 44 años y hablaba de que cuando llegara a los 50 años de edad sería el ecuador de su vida. Errol Flynn era un gran lector desde su más tierna infancia, fascinado por la Odisea, entre otros muchos relatos de aventuras, y en sus memorias (My Wicked, Wicked Ways, publicadas póstumamente) declaró con fervor que se identificaba con Ulises en cuerpo y alma. A medida que escribía la novela comprendí que Errol Flynn hablaba de un ecuador que bien podría ser el del mítico protagonista de la Odisea, inalcanzable y estimulante, lo junté todo y di con este título.

En los años ’50 muchos actores y actrices de Hollywood llegaban a España ¿Por qué te centras en Errol Flynn y no en otra personalidad?

Errol vivió y murió en esta etapa, y por este motivo es el más intenso de toda la colección de personajes conocidos que pasaron por la isla. Además, fue el punto de unión de todos los personajes que he tratado en la novela: Ava Gardner, Rita Hayworth, Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, John Wayne, Marlene Dietrich… Era amigo de todos y el que mejor reflejó la decadencia de la Edad dorada de Hollywood.

¿Cómo y por qué llegó Errol Flynn a Mallorca?

Errol llegó a Mallorca en 1950 por azar, cuando una tormenta le sorprendió en el Mediterráneo de camino a Gibraltar para celebrar la luna de miel con su esposa y ya no abandonarían nunca su amor por la isla. El matrimonio convirtió el Real Club Náutico de Palma en su centro de operaciones y a lo largo de nueve años fueron dejando tras de sí una compleja estela de escándalos, fiestas, borracheras y simpáticas extravagancias que aún hoy cuentan algunos mallorquines.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Errol en tu investigación?

Me ha fascinado descubrir al hombre que hay debajo de la fachada de la estrella del celuloide. Me metí de lleno en todos los documentos e iconografía de la época en Mallorca que pude encontrar y cuando me impregné de la personalidad de los personajes, cuando entendí sus ilusiones y motivaciones, dejé que mi intuición volara sola. Esta novela no es un documental sobre la última década de Errol Flynn en Mallorca, sino el punto de vista de Miquel, un alter ego de mi abuelo basado en algunos aspectos reales de lo que vivió Miquel Bibiloni sastre esos años, realmente, sobre un periodo muy especial de la historia de Mallorca. El conjunto ofrece un resultado muy sincero, apenas he tenido que inventar nada, sólo comprender las emociones de los distintos personajes y permitir que hablaran por sí mismos.

¿Tus abuelos mallorquines conocieron realmente a Errol Flynn?

Mis abuelos, Miquel Bibiloni y Catalina Pou, son inspiradores de los dos personajes que llevan sus nombres en la novela. Mi abuelo fue periodista y soñó con ser guionista de Hollywood, y a su muerte encontré cartas que había intercambiado con productoras de cine de Estados Unidos, y la abuela se enamoró de él cuando con veinte años lucía sombrero, americana y el bigote de su admirado Errol Flynn. La verdad es que no sé si se conocieron, pero no lo descarto, Mallorca es una isla pequeña y pudieron coincidir en cualquier rincón de la isla… ¿por qué no?

He leído que Errol Flynn ya había estado en España anteriormente, en los años 30, ¿a qué se debió esa visita?

En marzo del 37, con un carné de corresponsal y hasta bien entrado el 38, Errol estuvo luchando a favor de la República y de paso animó a adherirse a la causa a Charles Chaplin, los Hermanos Marx, sus amigos Bette Davis, Clark Gable, Gary Cooper, Marlene Dietrich…

Cuando Flynn quiso vender su velero en Mallorca, viaja a Canadá y fallece. El velero Zaca quedo en Mallorca y comenzó el rumor que rondaba un fantasmal ¿El Zaca estaba poseído?

La verdad es que es una historia apasionante que me ha gustado desarrollar en la novela. Pocos veleros en el mundo están rodeados de más misterio y leyenda que el Zaca, el último yate de Errol Flynn, una vieja goleta botada en los albores de la gran depresión americana que, con la entrada de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, en 1941, fue requisada por la Armada para patrullar. Al terminar la guerra, Errol lo adquirió y le puso en la proa un mascarón con la figura de un gallo cacareando, su escudo. Tras la muerte del actor, el barco cayó en desgracia, fue abandonado varias veces, se decía que rondaba por cubierta el fantasma de Flynn y se le hizo un exorcismo doble anglicano-católico. Actualmente, reformado casi en su totalidad tras una larga decadencia, pertenece a un multimillonario italiano y está amarrado en Montecarlo.

¿Podrías contarnos alguna anécdota que le ocurrió mientras escribía e libro?

La anécdota más relevante ha sido a posteriori, cuando la novela estaba ya publicada. Recibí una llamada telefónica de un número desconocido y resultó ser Ventura Sala, que me comunicaba que estaba leyendo la novela y le estaba gustando mucho. Casi me caí al suelo de la impresión, pues Ventura Sala, al que había tratado de localizar sin éxito durante meses, es un mallorquín que de niño que estuvo jugando a menudo a bordo del Zaca, con la hija de Errol Flynn y Patrice Wymore, y que por tanto había vivido lo que yo cuento en la novela. Es un honor maravilloso que le guste lo que he escrito, y también una suerte inmensa poder comentar con él esa etapa tan mágica del Zaca en Mallorca.

En una entrevista dice que la historia parecía que se la iba dictando ¿quién piensas que te la iba dictando?

Todas mis novelas cuentan con la ayuda de mis antepasados. En este caso, mi abuelo fallecido me ha ayudado incluso en sueños, además del soporte emocional que supone para mí recordar cuánto me enseñó y cómo apoyó mi vocación como escritora desde mi más tierna infancia. No escribimos sobre la nada, hay un tejido de nuestros antepasados y de las personas que han sido importantes en nuestras vidas que es ya un punto de partida, y saber conectar con todo eso representa una inestimable ventaja.

De todos los personajes que narras en “Al Ecuador de Ulises” ¿quién te ha sorprendido más? ¿Por qué?

Hay unos cuantos… Me ha sorprendido la jovencita actriz estadounidense, Beverly Aadland, que inició una relación con Errol Flynn cuando apenas tenía 15 años y Errol estaba a punto de llegar al ecuador de su vida. Beverly dio cuenta de su polémica relación con Flynn en la revista People en 1988 y resulta curioso conocer los detalles de su relación.

También me sorprendió un dato poco conocido, y es que Stephen Hawking tuvo una etapa balear en la década que ocupa la novela. Tenía menos de 10 años cuando su madre, Isobel Hawking, amiga de Oxford de Beryl Hodge, la última esposa de Robert Graves, aceptó pasar unos días en Deià para reponerse de su reciente divorcio en el idílico pueblo mallorquín.

¿Cómo está siendo acogida por el público?

Lectores y lectoras de todas las edades me comunican a diario la ilusión que les ha hecho descubrir esta novela que evoca los años 50 y la presencia de actores y actrices sin edulcorarlos en exceso, con muchos datos verídicos, con la carga de glamour adecuada, con referencias precisas de lo que pasaba en España y la descripción cuidadosa de cómo era la vida en aquellos años.

¿Qué tenía Mallorca en aquellos años que la hacía especial?

Había un enorme contraste entre lo que sucedía en nuestro país y lo que llegaba del exterior. El periodo posterior a la Guerra Civil española estuvo marcado por la escasez y una orden ministerial de 1939 estableció el régimen de racionamiento para los productos básicos alimenticios y de primera necesidad, por lo que la década de los 40-50 fue de hambre y miseria y supuso corrupción generalizada y el mercado negro. El racionamiento perduró hasta 1952. Pero también Mallorca fue en los 50 la preferida de Hollywood y de la aristocracia europea. Entre 1949 y 1959, la isla fue escenario para el desarrollo de historias cinematográficas de muy diferente pelaje y con muy dispar resultado artístico y comercial.

¿Tiene pensado escribir más libros de este tipo? ¿Cuán será su próximo proyecto?

Cada novela ha surgido de una necesidad imperiosa de contar una historia concreta, no pienso ni en estilos ni en géneros, sino que dejo que emerja de mi interior lo que sinceramente deseo compartir con el mundo. Ahora sigo enfrascada en un par de ideas a las que ya daba vueltas antes de escribir “El ecuador de Ulises” y que tengo medio escritas. Mi próxima novela publicada será una sorpresa también para mí, ahí está la magia que me tiene fascinada de la escritura: descubro casi como los lectores personajes, épocas y circunstancias y… no se sabe cómo, pero sucede así.

Muchas gracias Roser por habernos recibido nuevamente y que sigan los éxitos

Gracias y hasta la próxima novela.

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