Roser Amills: “Nos creemos muy modernos, pero nos pasamos el día apartando el sexo de la normalidad”
Aquí os dejo la entrevista que han publicado en el blog Con X de Sexo, espero que la disfrutéis:
by B&E
Teníamos muchas ganas de que llegara el momento de la entrevista y por fin la hemos conseguido. Os presentamos a Roser Amills, escritora mallorquina formada en Barcelona, quien ha publicado, entre otros, dos libros de temática erótica:
Morbo, Cossetània editorial, segunda edición enero 2012, Poesía erótica innovadora, edición bilingüe catalán – castellano.
Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia, Lectio ediciones, marzo 2012 con La Llança de Sant Jordi como libro más vendido en el apartado No Ficción.
Debemos agradecerle la rapidez con la que aceptó la entrevista y la amabilidad mostrada en todo momento.

 

Roser Amills (Algaida, 1974), escritora mallorquina, vive y trabaja en Barcelona desde el 92. Ha publicado cuatro volúmenes de poesía -el más reciente es Morbo- y una decena de libros de temáticas distintas. Desde el 95 compagina la escritura con el periodismo off y online (autora del blog Inspiración Digital en La Vanguardia, los talleres de lectura y recitales, la radio, las performances y la asesoría editorial. Premios La Llança 2011 y 2012 de Òmnium Cultural en la categoría de No Ficción. La podéis seguir en Twitter (@roseramills) y visitar su página web para más información: www.roseramills.com 
¿Por qué el sexo sigue siendo tabú en 2012?
Porque nos complicamos mucho disimulando que nos encanta. Yo confío en llamar al sexo por su nombre, reconocerlo como motor de la creatividad, como palanca que ha desplazado biografías y etapas históricas y que puede engrandecer mi vida, mi mente: el deseo y el erotismo han ayudado a cambiar el mundo en no pocas ocasiones de nuestra evolución.
Como me interesa, documentarme ha sido de lo más divertido y estimulante, me he pasado un año leyendo una biografía que me llevaba a otra y otra más, correspondencia íntima, crónicas… para buscar fantasías, marranadas, inspiraciones gloriosas y anécdotas sexis. He podido comprobar que en el pasado se han ido sucediendo etapas de gran desparpajo y otras de represión más absoluta. Es pendular, no una evolución. Ahora mismo estamos en plena regresión: nos creemos muy modernos, pero nos pasamos el día apartando el sexo de la normalidad, no lo vivimos relajados, y las nuevas generaciones tienen muchos datos pero están carentes de valor para decir lo que desean , llamar a cada cosa por su nombre sin eufemismos ni disimulos. Me he pasado un año charlando con amigos escritores y periodistas y eso ha generado muchas sobremesas de lo más animadas, de todo tipo de personajes, y muchos me contaron las suyas.
Además, al investigar a tantos personajes a la vez, de paso localicé y comprendí triángulos y otras geometrías curiosas -como el de Paul Éluard, Gala y Dalí, o el de Lou Andreas-Salomé con Nietzsche, Paul Ree, Freud y Rilke…
En fin, que cada fantasía que aparece en el  libro tiene su historia secreta apasionante que daría para muchas novelas y es muy representativa de cada época: yo cuento la esencia más hot para dar pistas de cómo iba todo y el lector que termine de imaginar el resto.
Te fuiste de Mallorca a Barcelona a estudiar Periodismo. ¿En qué momento a una periodista le empieza a interesar lo erótico hasta el punto de publicar varios libros?
Escribo poesía desde la tierna infancia, publico desde los 19 años. Para documentar mi tercer libro de poemas, el poemario Morbo, en 2009 investigué qué habían dicho o escrito sobre erotismo algunos personajes a los que admiro.
Lo investigué periodísticamente. Mi curiosidad innata se encargó del resto: Patti Smith declara masturbarse para poder escribir, Dalí proponía sustituir los prostíbulos por happenings performances… Por no hablar de las preferencias eróticas de las celebridades: Scarlett Johansson adora los asientos traseros del coche, Tarantino los pies, Winehouse los azotes en el culo y Jagger el chocolate entre las piernas de su pareja.
¡En fin! Ahí supe que había un libro y que me apetecía mucho hacerlo: la inteligencia de los personajes que he investigado y las fantasías eróticas son buenas cómplices. Apareció un editor muy interesado pro el proyecto y ya conocéis el resto de la historia.
En tu obra Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia mencionas las fantasías sexuales de personajes famosos, tanto históricos como actuales. ¿Tuviste problemas a la hora de conseguir algunos testimonios? ¿Notaste a alguien reacio a contarte sus fantasías?
He sido ratoncito de biblioteca pero también me he reído mucho, me he excitado o he comprendido la soledad del artista o pensador adelantado a su época por lo que fantaseaban. Respecto a los testimonios de personajes relevantes vivos, me han sorprendido gratamente por las facilidades que me han dado: cuando les abordaba para preguntarles por su fantasía erótica preferida sonreían, y por suerte luego, cuando les contaba que lo iba a publicar, sonreían más y no ponían pegas, ¡son maravillosos! Además, me consta que algunos, como es el caso de Juan Marsé, no son nada fáciles de convencer, ¡por eso las fantasías inéditas que me contó para el libro son como un tesoro! Al principio les contaba las de otros personajes para estimularles a elegir la suya, al fin y al cabo las fantasías eróticas son los cuentos de hadas para adultos y siempre te apetece que te cuenten uno, ¿o no?
¿Te quedaste con las ganas de conseguir el testimonio de alguien en particular?
No, he conseguido muchos más testimonios de los esperados y si no hay más es porque tuve que acotar mi investigación para que el libro pudiera publicarse.
¿Cómo crees que se pueden superar la barrera del pudor y los prejuicios que supone el sexo para la gente?
Tras investigar las fantasías de miles de personajes de todas las épocas, nacionalidades y disciplinas intelectuales o artísticas, algunas conclusiones son:
  • Cuanto más traten de reprimirnos la fantasía, más calenturienta será la siguiente que se nos ocurra.
  • Yo no juzgo, solo observo, y he visto que los que contaban y compartían sus fantasías eróticas tuvieron una vida sexual más rica y feliz, mientras que los que no las contaban ni compartían han sido más desgraciados. Prefiero a los primeros, ¿por qué será?
Hemos estado haciendo un reportaje sobre si el porno es machista o si puede ser compatible con el feminismo. ¿Qué opinas?
No, el machismo no existe, hay individuos (hombres y/o mujeres) que se hacen daño a sí mismos con la excusa del género, pero no me gusta que se generalice. Al igual que ya no podemos afirmar que no hay nazismo o Santa Inquisición, sino individuos que imitan ese pensamiento, no hay machismo. Somos todos iguales ante la ley, moralmente… Pero algunos juegan a que no con discursos retrógrados. Si queremos un porno diferente, pues hagámoslo nosotras y cuando esté hecho, ¡consumámoslo!
Parece que siempre tendemos a asociar el sexo con el amor, el pecado o el tabú. ¿Es que el sexo no se puede concebir nunca como algo singular? ¿O crees que estas etiquetas son inevitables?
Las mujeres hemos alcanzado un nivel de usuarias avanzadas del erotismo y ya sabemos diferenciar romanticismo y un buen polvo y apreciar los puntos de contacto entre ambos.
Al igual que hemos empezado a producir los libros que deseamos leer, podemos producir las relaciones sexuales y/o amorosas que nos convienen y reinventarnos cualquier etiqueta: llámame zorra, fresca o ingenua, que igual me gusta. Es responsabilidad nuestra, no me gusta el victimismo: si no me gusta una etiqueta también te lo diré.
Además, hemos comprendido que hacer lo que nos apetece de veras es una valiosa fuente de autoestima. Un ejemplo: cuantas más fantasías eróticas seamos capaces de compartir y comprender, mejor nos conoceremos y más complicidad lograremos con nuestra pareja.
También es bueno que reconozcamos nuestras carencias y dejemos de simular orgasmos: no somos perfectos y cada día se puede aprender algo nuevo. Por ejemplo a relajarnos y aceptar que el orgasmo es responsabilidad nuestra, no de la pareja, y sobre todo que no es obligatorio.
Lo que importa es estar a gusto en cada momento y situación. Yo me lo paso bien atendiendo a mi cuerpo y no a lo que imagino que se espera de mí, eso sí es singular y lo demás una tontería, una pérdida de tiempo. Yo soy la que abre las piernas, pues yo también sé lo que me sienta bien y lo que no, y lo digo para que el otro juegue si le apetece, sin exigencias ni haciéndome de rogar. Y si yo actúo así, espero lo mismo con todo el derecho del mundo.
Además, ya no nos conformamos con el fundido en blanco de unas cortinas volando al viento en los momentos de culminación sexual,nos gusta que los autores nos traten como a adultas y sin censuras, queremos ampliar nuestra cultura erótica con guiones insólitos para los juegos de seducción, argumentos que nos ayuden a sentirnos identificadas para liberar inhibiciones y gozar con “lo prohibido”: si ellos lo imaginaron… ¿por qué tú no?
El sexo es bueno y mejora la calidad de vida a cualquier edad y a cualquier persona. Pues a ver si nos lo terminamos de creer, que estamos muy quisquillosos y exigentes últimamente, ¡y así no hay manera!

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