En la última gira de los Beatles, por Estados Unidos en el verano de 1966, un promotor de conciertos llevó al camerino donde se encontraban los Beatles una enorme tarta como obsequio para la banda. John Lennon, al ver la tarta, preguntó si había una chica dentro y, al responderle el promotor que no había chica, la respuesta de Lennon fue tajante: «Entonces no queremos nada de esa jodida tarta».

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