Prólogo a “Escozor nuestro de cada día” de Agustín Calvo Galán

Roser Amills/ febrero 4, 2019/ / 1 comentarios

escozor nuestro de cada dia de agustin calvo galan

Leer libros eróticos, darlos a conocer y escribirlos es preparar el mundo del mañana y abrir la senda de la verdadera revolución

Boris Vian

Estos poemas tocan el pescuezo del lector, unas veces para despertarnos, otras para relajar tensiones, la mayoría para producir un delicado cosquilleo de placer. Se agradece. La poesía tendría que ir siempre por este camino, enardecer y ayudarnos a sentir más y mejor cuanto nos rodea.

Con estilo delicado y certero, la voz de Agustín Calvo Galán describe cada escena, cada etapa en este viaje al interior de las pulsiones y contradicciones y escozores del erotismo. Sugiere una escena tras otra sin imponer nada. Con eso basta, pues del resto se puede encargar el buen lector, al que se ha confiado otra gran tarea, la de leer y comprender: en eso consiste la buena poesía, punto de apoyo para entrar sin artificio en lo oculto, para luego revolcarnos a gusto y sacar lo más sincero de las propuestas del poeta y nuestras a la par, en provocar la chispa justa que encienda cada imaginario personal, único e intransferible.

Estos poemas actúan como vaso comunicante entre autor y lector, nada menos, y en cada uno habita un matiz de pasión sutil (“Tu mano aún tarda entre mis piernas abiertas”) para decir sin decir de más. Hay ecos eróticos cotidianos (“Esta oración viril se va acumulando en el montón de la ropa sucia”, “se guarda en el cajón de los calcetines, con descuido, en un hueco cualquiera”), hay ritmo de bailarín que no da pisotones, sorpresas (“cuando el envoltorio se rompe y se desparrama dulce”) y toda una teoría de lo que es ser sinceros, realmente sinceros, cuando nos situamos frente al sexo sin miedo, sin más (“No puedo abrirte los ojos, te mentiría”).

Estos poemas son palpables, tienen cuerpo y formas reconocibles, la inocencia, la ternura, el amor libre que incluye sexo libre. Nos ofrece los ingredientes para sobrellevar nuestro siglo XXI tan repleto de recodos híper informados, aporta pistas certeras para superar desesperaciones de vientres y despedidas cotidianas y viajes de trabajo y cafés que se enfrían. Buscamos con él lo que nos brindan la sensibilidad y la atención justas: gotean los versos entre susurros y tareas domésticas, el recreo y la admiración, las cremalleras abiertas, el beso brusco y la piel de gallina, el sudor de tinta y el rechinar de dientes. Poesía sin tapujos, directa con palabras directas, carga sensual que suma. Aquí hay carne y emociones que se pueden tocar, hay trabajo y mucho más que fantasiosa inspiración.

Tampoco se trata de teorizar como si el autor ya lo supiera todo y nos pretendiera dar una clase magistral, él se nutre de las frustraciones, que sabe reconocer, y de los triunfos, se entrega para declarar a viva voz las circunstancias sin moralinas (“Exhausto sobre el remolino de almohadas, cinturones, mantas, calcetines, pañuelos, calzoncillos, quieres dormirte mientras yo aún sigo sin haberme corrido”). Cada poema da paso a una búsqueda profunda, a la posibilidad de comprender lo que pasa cuando se tienen en cuenta gónadas y fluidos para descifrar el mundo, cuando la vida que somos también incluye blanduras compartidas que pueden aprovecharse para divertirnos, experimentar y construir.

Me gusta leerlo. Enriquece acompañarle en este viaje de abrirnos, como se abren un libro o unas piernas, para aprender y comprender, es una experiencia agradable, sensual, y por momentos incluso educativa, intervención que se podría resumir en querer estar despiertos de la mañana a la noche y viceversa, todo el tiempo y no sólo a ratos distraídos. Despiertos como lo deben estar los poetas, empapándonos a conciencia y de todo… hasta el fondo.

Indagamos con Agustín Calvo Galán, con el entusiasmo en la mirada. A medida que leemos, crece nuestro deseo de ser interlocutores válidos y cómplices hasta el último verso de la última página, nos mantiene en vilo y no aburre, que es el único pecado tanto en las cuestiones literarias como en los asuntos horizontales. Creemos, nos confiamos a su propuesta, comprendemos en su compañía que el pudor vencido es el único camino, que el que ofrece lo que tiene no está obligado a más. En el caso que nos ocupa, en este libro que escuece y cura, el autor ofrece lo que tiene con creces. De nosotros, ya lo dije, dependerá el resto.

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Publisher: Editorial Ultramar
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