Aprende a tocar tu energía vital mediante el Chi Kung
Fecha del artículo 1/3/2000 / Fecha de alta en Natural 11/12/2003
 
A principios de los años 80 era prácticamente desconocido en Occidente; en la actualidad se imparten cursos de chi-kung en casi todas las capitales españolas. ¿A qué se debe el rápido incremento de su popularidad en Occidente? A su eficacia: esta terapia tradicional china funciona desde hace siglos y cualquiera puede comprobarlo… ¡en apenas un fin de semana!
 
Medicina tradicional china y Occidente
Desde que China abrió las puertas de su sabiduría milenaria a Occidente -allá por los años setenta- se ha ido haciendo posible un libre acceso a la información sobre medicina tradicional china y sus complejos preceptos filosóficos: se han extendido los escritos y enseñanzas y se han traducido textos chinos que hasta hace poco se habían mantenido en riguroso secreto.


Temas como acupuntura o fitoterapia ya no extrañan a casi nadie gracias a su gran difusión, e incluso sus propiedades terapéuticas han sido reconocidos por parte de la medicina occidental. En poco tiempo han proliferado en todas partes las escuelas que permiten a quien lo desee instruirse en cualquier modalidad de terapia china, y ya es posible iniciarse en los rudimentos básicos para alcanzar la salud y la vitalidad a través del chi-kung en muy poco tiempo.

El chi, energía para mover montañas
En la medicina occidental se considera que todas y cada una de nuestras células conforman una estructura material. Por el contrario, la medicina tradicional china describe los componentes de una persona y su funcionamiento como un equilibrio energético que subyace a todo lo que conforma el universo.
Esta energía es conocida como chi: se considera que se forma en nuestro interior cuando digerimos correctamente los alimentos, mientras dormimos y cada vez que respiramos; al mismo tiempo, está en todo lo que nos rodea en forma de esencia universal. Todo vive, se mueve y vibra gracias al chi y de ahí la relevancia de que se mantenga un correcto equilibrio entre nuestro interior y el exterior: de acuerdo con el pensamiento médico chino, la falta de alegría perjudicará el corazón; la rabia, el hígado; la ansiedad y la tristeza, los pulmones; las preocupaciones, el bazo; el miedo y las conmociones, los riñones.

¿Qué designa el término chi-kung?
Chi, como hemos señalado, significa “energía”; kung se puede traducir como “arte” o “práctica”. La vida en sí misma es un constante flujo de energía y por tanto el chi-kung será la arte o práctica relacionada con ejercitar nuestro chi. Este término abarca una gran variedad de ejercicios energéticos, aunque lo cierto es que apenas dominando unos cuantos cualquiera puede, si persiste en su práctica, alcanzar grandes beneficios para su salud. Debemos señalar que esta antiquísima disciplina no fue inventada por nadie en concreto, sino que es el resultado de milenios de experiencia humana en la aplicación y desarrollo de conocimientos sobre energía: antiguamente constituía un secreto celosamente guardado que sólo se transmitía de padre a hijo y de maestro a alumno.
El chi-kung engloba distintas escuelas y prácticas, ya que bajo esta denominación se reúnen ejercicios que se pueden realizar estando sentado, en movimiento, de pie e incluso tumbado, pero siempre con el propósito específico de reequilibrar nuestra energía vital.

¿Qué se puede lograr mediante su práctica?
Antes de iniciar un programa deberíamos definir nuestros objetivos. He aquí algunos ejemplos de todo lo que el chi-kung está dispuesto a ofrecernos.
1. Alcanzar una buena forma física.
2. Armonizar el cuerpo y la mente.
3. Aumentar la fuerza y la energía vital.
4. Controlar el estrés y la ansiedad.
5. Desarrollar la alegría de vivir.
6. Despejar bloqueos físicos o psíquicos.
7. Disfrutar de la meditación.
8. Intensificar la agilidad y libertad de movimientos.
9. Mejorar el rendimiento sexual.
10. Mejorar la concentración y la resistencia.
11. Optimizar la capacidad creativa.
12. Potenciar la intuición e incluso adquirir poderes psíquicos.
13. Reforzar la agilidad mental y la percepción.
14. Reforzar las capacidades y aptitudes individuales.
15. Según se requiera, ganar o perder peso.
16. Superar las enfermedades.
Adiós a las enfermedades
Según la filosofía médica tradicional china, la mente envía flujo de chi a lo largo de los meridianos (una serie de “caminos” que recorren todos los órganos del cuerpo y sobre los que se aplican de un modo selectivo las agujas en acupuntura); cuando por algún motivo -interno o externo- se interrumpe el flujo armónico de chi, se produce la enfermedad. Pero ¿qué puede causar ese bloqueo?
Las causas pueden ir desde una lesión o una alimentación incorrecta hasta un mal funcionamiento de los órganos debido al estrés o la ansiedad, dos estados muy nocivos que provocan los trastornos considerados más graves, pues paralelamente se desarrolla también energía negativa: toda esta mala energía quedará atrapada entre y dentro de las células y nos enfermará.
La teoría del chi-kung consiste en que cuando lo practicamos estimulamos un mejor flujo de chi; en la medida que “inspiremos” energía cósmica beneficiosa estimularemos nuestra energía vital y dispersaremos nuestras dolencias hasta apartarlas de nosotros y hacerlas desaparecer por completo.

Aprender a mejorar y mantener nuestra salud
Si nos paramos a pensar con cierta objetividad, en realidad todos nuestros órganos, tejidos y células están expuestos a constantes ataques por parte de microorganismos, al desgaste natural que comporta la existencia, a todo tipo de factores de estrés y a innumerables peligros y conflictos. Sí, ¡lo cierto es que parece un auténtico milagro que sobrevivamos a esas agresiones!: ello es posible gracias a nuestro natural sistema inmunológico y de regeneración.
Mientras la energía vital fluye en armonía todo se complementará correctamente; pero cuando por algún motivo nos desequilibramos (mala alimentación, estrés, disgustos, depresión…) se instaura el caos. ¿Qué relación guarda el chi-kung con estos problemas? Mucha, ya que la práctica de estos sencillos ejercicios permite reequilibrar el desajuste y retornar a nuestro estado de armonía natural. ¿Se puede pedir más?
Consejos para quien quiera iniciarse
La actitud
1. Para lograr los beneficios no hay que limitarse a leer, sino que es imprescindible practicar cada día.
2. Se ha de mantener un estado anímico de relajación y alegría, ya que la mente es un elemento de gran importancia.
3. Es necesario un maestro que nos inicie y nos aclare toda una serie de sutiles matices que sólo pueden ser explicados en persona. Es esencial una supervisión para evitar errores y malas posturas que podrían perjudicar.
4. No obstante, lo más importante es la actitud del alumno, y no hay que olvidar el dicho “Encontrar un buen maestro es difícil; encontrar un buen alumno lo es más aún”.
Dónde practicar
1. En la medida de lo posible, en un ambiente natural y bien ventilado donde el aire circule y se renueve.
2. Una buena ubicación es frente al mar o ante un espacio abierto, aunque no siempre es posible.
3. Evitar los lugares ruidosos o concurridos ni cuando haga calor o mucho frío.
4. Se obtendrán mayores beneficios si se practica de cara al este o, en el hemisferio Norte (el nuestro), de cara al Sur.El momento más adecuado
1. El mejor momento es a la salida del sol (hora de la energía creativa) o entre las siete y las nueve de la mañana.
2. Otra excelente ocasión en que la energía se halla especialmente floreciente es a media noche o entre las cinco de la tarde y las diez de la noche.
3. No practicar cuando se está tenso, irritado o con un problema en mente, sino esperar a recuperar la serenidad.
4. No comer mucho ni tomar un baño frío inmediatamente antes o después de practicar los ejercicios.

Otros consejos prácticos
1. Es una buena ayuda tomar una bebida caliente antes del entrenamiento para facilitar la transpiración (una forma inmejorable de eliminar toxinas).
2. Llevar ropa suelta y calzado plano o calcetines gruesos. Aflojar cuellos y cinturones; quitarse anillos o relojes.

Dos ejemplos de ejercicios de chi-kung
Ejercicio 1: Levantar el cielo
Ejercicio introductorio fácil de practicar. Beneficia casi cualquier dolencia y si se es constante los beneficios superarán el mínimo esfuerzo que comporta.
1. De pie, con los pies casi juntos y los brazos colgando a los costados, relajarse. Sonreír desde el corazón (es decir, adoptar una actitud alegre y distendida)
2. Con los brazos estirados, colocar las manos por delante del vientre, doblando las muñecas hacia arriba en ángulo recto y con los dedos de ambas manos casi tocándose.
3. Manteniendo esta postura, mover los brazos hacia delante y levantarlos hacia arriba describiendo suavemente un arco que pasará por encima de la cabeza.
4. Acompañar este movimiento con una inspiración y visualizar la carga de energía vigorizante que fluye hacia nuestro interior.
5. Cuando ambas manos (aún con las muñecas en ángulo recto) lleguen a lo alto de la cabeza, contener la respiración (uno o dos segundos) y empujar hacia arriba con los brazos estirados.
6. Bajar los brazos imitando el suave aleteo de un pájaro y exhalar por la boca.
7. Repetir entre 20 y 30 veces (aunque esta cifra es sólo orientativa y cada uno puede decidir cuándo desea parar).
Ejercicio 2: Empujar montañas
Sirve para desarrollar la fuerza de los brazos y las manos. Beneficia a quien sufre artritis, reumatismo, problemas renales y dolor de espalda.
1. De pie, erguido y con los pies casi juntos, colocar ambas manos en los costados del cuerpo a la altura del pecho, los brazos doblados por el codo y las palmas hacia el frente.
2. Inspirar suavemente mientras se imagina la energía cósmica fluyendo hacia el interior.
3. Avanzar las manos presionando con suavidad como si estuviéramos tratando de empujar algo (no en vano se denomina empujar montañas) y expulsar el aire con suavidad.
4. Retroceder hasta la postura inicial e inspirar.
5. Repetir todo el proceso todas las veces que se quiera.
Nunca hay que forzar ni los movimientos ni la respiración. Trabajar con suavidad, gracia y naturalidad: lo importante no es la forma de los ejercicios, sino nuestro estado de concentración.
 
Tres principios importantes a tener en cuenta

Si nuestra práctica es adecuada alcanzaremos el resultado que esperamos.
1. La postura: es importante mantener el equilibrio corporal entre el hueso sacro, los hombros y la base del cráneo para lograr que el chi fluya libremente. La forma es relajada, pero la postura erguida.
2. La relajación: en chi-kung la relajación es enérgica y dinámica para ayudar mediante determinados movimientos a liberar la energía estancada y acentuar la vitalidad.
3. La concentración: éste es el tercer principio de chi-kung: se pone en práctica el dicho tradicional chino que dice “donde ponemos la mente ponemos la energía”.

Entrevista con el Gran Maestro Wong Kiew Kit

Wong Kiew Kit es Gran Maestro del Instituto Shaolin de Malasia. Goza de gran consideración en los medios profesionales y la editorial Urano acaba de publicar su segundo libro de chi-kung. Visita nuestro país dos veces al año –en primavera y en otoño— para impartir cursos intensivos de chi-kung y en su más reciente estancia concedió a Tu salud esta entrevista.

P. Usted lleva practicando chi-kung desde los años 50, cuando aún se consideraba una práctica secreta sólo para iniciados. ¿Cómo se está recibiendo esta práctica en Occidente?
R. Existe un gran interés por parte de los médicos y psiquiatras occidentales respecto a esta práctica milenaria. Las enfermedades crónicas y degenerativas todavía no han encontrado una solución mediante la medicina tradicional y, tal como han demostrado los más recientes estudios sobre el tema, el chi-kung puede ser una respuesta más que satisfactoria.
P. ¿Debemos a raíz de esta afirmación establecer un paralelismo entre el chi-kung y las actuales filosofías New Age?
R. Todas esas “filosofías” se limitan a pensar de un modo bastante pasivo en posibles soluciones o formas de ver el mundo; por el contrario, el chi-kung basa su efectividad en la práctica continuada e individual. Una experiencia con el chi vale más que mil libros o teorías.
P. ¿Se requieren conocimientos sobre Medicina tradicional china, taoísmo etc.… para empezar a realizar los ejercicios?
R. Cualquier conocimiento previo resultará útil, aunque hay que tener en cuenta que el chi-kung parte de uno mismo y no de ideologías o planteamientos religiosos externos.
P. ¿Es compatible esta práctica con la medicación occidental, como en el caso de tomar ansiolíticos o antidepresivos?
R. Tomar una medicación de este tipo equivale en medicina tradicional china a encubrir la causa aliviando los síntomas. Cuando alguien empieza a practicar chi-kung toma la decisión de curarse de verdad y por mi experiencia me consta que los alumnos que tomaban drogas o medicaciones fuertes las han dejado, al cabo de un tiempo, porque se encontraban bien
y “sabían” que ya no las necesitaban.
P. ¿Qué pasos a seguir recomienda usted a quien se interese por este tema y desee probar por sí mismo sus beneficios?
R. Lo mejor es empezar a informarse leyendo buenos libros sobre el tema. No obstante, para practicar sería preferible iniciarse con un buen
maestro, alguien capaz de transmitir sus conocimientos de un modo recto y asequible.
P. Por último: ¿cómo podremos reconocer que estamos en manos de un buen Maestro de chi-kung?
R. Primero y fundamental, debe haber logrado un alto nivel de conocimientos: lo veremos por su estado físico y de salud, ya que él mismo debe ser un ejem-plo de los beneficios del chi-kung. En segundo lugar, su nivel moral deberá ser elevado para impartir con rigor y generosidad sus enseñanzas, y eso es algo que los alumnos también pueden ver casi en seguida.
Roser Amills Revista Primavera 2000

Un comentario sobre “Chi Kung, en la revista «Natural»

  1. Yo tube un libro en el que se veían dibujos en los que las palmas de las manos juntas, durante toda la sesion del ejercicio, se hacía sudar y daba mucha energía, recuerdo que también los pies durante el ejercicio se mantenían juntos.
    Quiero conseguirlo.

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