encaje de bolillos de las casualidades
Estaba leyendo el admirable blog El libro de arena; Performance, con P de perdedor, cuando me han venido a la mente todos los flecos que estaba paseando conmigo desde hace días…

La entrada Bela Lugosi’s dead del blog El libro de arena; Performance, con P de perdedor, me ha parecido bastante oscurita, y ello si lo interpreto como el estado de ánimo real de su autor me apena; pero como lo que os iba a contar era lo de las casualidades, pues allá va: en El Angel Exterminador se recrea una síntesis de estos sentimientos que podréis leer en el post que os comentaba, unos cuantos personajes aparentemente felices y con la vida solucionada se quedan encerrados, por una razón que desconocen, aunque no hay aparentemente nada que les impida salir.

¿Encerrados con sus pensamientos inmovilizadores, las dudas, los miedos? El impedimento es absurdo, a todas luces… pero no sabemos por qué no salen y ya está. En eso pensé ayer viendo “Todo lo demás” en la tele (por culpa de los anuncios ni siquiera pude terminar de verla, de nuevo me quedé sin ver el final de esta película que ya he encontrado por casualidad en dos ocasiones anteriores en la parrilla televisiva y aún no sé cómo termina!)… Y a qué viene ahora hablar de El Ángel exterminador y Woody y el Performer…?

A lo que iba: woody está de moda tras su peripecia en barcelona y por eso le programan de nuevo, digo yo, el sábado fui a una fiesta de cumpleaños en la que coincidieron varios periodistas comentando lo absurdo de Vicky cristina barcelona y los fastos políticos que propició… y con mi amigo Ricardo estuve hablando de lo que hay que hacer con los sentimientos de culpa y negatividades varias que invaden sin previo aviso y paralizan y bloquean y sobre todo dan mal rollo hace unos pocos días más… y en El País de sábado, que no leí hasta ayer por la noche, había una bella columna dedicada a woody y su mal cine pero recordando el bueno, y precisamente ahí se afirmaba que “Todo lo demás” es su última buena película

y ese periodista cuyo nombre no logro recordar también hablaba de que en Woody Allen hay un gag muy bueno: los protagonistas han ido al cine y cuando salen, una pareja que va por delante de ellos murmura hacia la cámara “no entiendo por qué no salen de la habitación y ya está”… mientras el otro yo de woody sigue y persigue con sus problemas de pareja con la protagonista y ya está…. me partí de risa con este gag y se lo tuve que explicar a mi hijo Marcel, que como tiene 13 años aún no ha visto El Ángel exterminador (ni falta que le hace, de momento, jeje) y justo después, en los cansinos anuncios, me leí esta columna de El país…

casualidades. Pues sí, nada más. Y todo esto desemboca en hacerme ver como algo constante, repetitivo, que en la vida lo más complicado es abrir las puertas y rejas imaginarias que nos montamos (con ayuda externa o sin ella, todo sea dicho), y ahí nada ni nadie puede dar la solución, tiene que hacerlo uno solito, por lo visto ahí está la gracia del asunto, y si encima estás mucho tiempo en la espiral pues terminas acostumbrándote y todo y te arrutinas, que es como arruinarse pero sin que se note demasiado.

todo esto no son más que pensamientos, y cuando cuentes hasta 10, despertarás, europa europa… es como lo de que leemos para dejarnos pensar por otro, que nos exhibimos para dejar de mirarnos el ombligo y que nos lo miren, que cuando hace sol queremos que llueva o viceversa… En definitiva: el punto de vista modifica la perspectiva, las proporciones, los colores… y el sentido del equilibrio! Yo prefiero un punto de vista soleado, qué quieres que le haga.

Y la verdad sea dicha, aquí venga a hablar de estas cuestiones y sinceramente yo no sé qué hacer con los pensamientos, sentimientos y demás entes que atacan desde fuera y desde dentro de uno porque por un lado comprendo que tampoco es cuestión de pretender no sentirse nunca mal, pero si te paralizan pues tampoco es plan… Y lo único que tengo para compartir por aquí es un chiste exorcizaneuras, o eso me parece a mí: van dos granos de arena por el desierto y uno le susurra al otro al oído: “creo que nos están siguiendo”.

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