roser amills volando cielo azul

… una buena manera de acercarse hoy en día a la compleja vida de Lou Andreas Salomé es recurriendo a la lectura de varios de los nuevos libros que han salido publicados recientemente sobre su obra, a saber: Lou. Histoire d’une femme libre (Fayard, 2002) y Lou Andreas Salomé. A l’école de Freud. Journal d’une anne 1912-1913 (Le Petit Mercure de France, 2000). El primero es una breve biografía escrita por Francoise Giroud.

En este libro se describe a Lou Andreas Salomé como una bellísima mujer de “una inteligencia superior” nacida en 1861: en resumen, una de las grandes seductoras de fin de siglo. Todos -y aquí “todos” son tres de los grandes personajes del pensamiento y la cultura europea: Nietzsche, Rilke y Freud-, sucumbieron a su encanto, lucidez, compañía y amistad. Con toda seguridad son miles de páginas las que se han escrito sobre su fascinante carácter y la exigencia que demandaba en sus relaciones personales.

Giroud avanza más en esta misteriosa mujer proponiendo la idea de Lou Andreas Salomé como el perfecto estereotipo de “femme libre”, con plena libertad creadora en su vida e independencia de pensamiento, en la Europa de principios del siglo XX.

Lou Andreas Salomé (1861-1937)
Nacida en San Petesburgo en el seno de una familia de alta alcurnia -su padre, el general Gustav von Salome, estuvo al servicio de los Romanov-, Lou cursó estudios filosóficos y literarios con Hendrik Gillot. Aunque se cree que maestro y alumna se enamoraron, la relación sólo fue pedagógica y terminó bruscamente. A partir de entonces Lou separó totalmente el amor intelectual del pasional.

Después de estudiar en la Universidad de Zúrich, se fue por motivos de salud a vivir a Roma (tenía tuberculosis). Allí conoció al joven filósofo nihilista Paul Ree (amigo de Nietzsche). Ambos querían vivir juntos para trabajar en sus estudios. Para evitar el escándalo le propusieron a otro intelectual que se uniera al grupo. Era Friedrich Nietzsche.

Nietzsche se enamoró de Lou
… y le pidió matrimonio pero ella le rechazó quedándose con Paul Ree hasta que decidió casarse con Friedrich Carl Andreas. La cohabitación en Berlín de Lou y Ree dura cinco años y se separan debido a las peticiones de casamiento por parte de Rée.

Ree la había amenazado con suicidarse si ella no aceptaba, así que Lou transigió con un matrimonio «formal» no consumado… Además, en 1901 Rée se suicida justo en el lugar en donde Lou Salomé le había rechazado veinte años antes; el tiempo jamás consiguió disolver todo el amor que sintió por ella. Lou era la eterna amiga de Ree, intelectualmente sintonizaban, pero ella sentía repugnancia física hacia él.

desesperanzas sucesivas
¿Y Nietzsche? Lou solo amaba el pensamiento de Nietzsche, en absoluto al hombre. Le rechazó una y otra vez. Finalmente en 1982, el filósofo perdió toda esperanza. Unas semanas después se encerró en su pequeña habitación; era el mes de febrero de 1883. En pocos días, Nietzsche compuso su gran poema filosófico que nació como fruto del desengaño y la frustración por un amor imposible. «Zarathustra» salvó de la locura a Nietzsche durante unos años. Tras la ruptura con Lou, habló de suicidarse; sacó fuerzas de flaqueza, rechazó la posibilidad de cualquier otro amor e intentó transmutar en fuerza interior su soledad. Seis años después se derrumbaría.

A partir de 1889 su locura sería irreversible, y moriría dos años después…

«El verdadero hombre quiere dos cosas: el peligro y el juego. Por eso ama a la mujer: el más peligroso de los juegos»
F.Nietzsche: «Así hablaba Zarathustra»

Rainer Maria Rilke
Lou se casa con el linguista Friedrich Carl Andreas por lástima: es ella quien nos describe la escena: «con ademán pausado, cogió la navaja y se la clavó en el pecho». Aquella sangre derramada los unió para siempre y permanecieron casados cerca de 43 años.

«Enamorada, realmente enamorada, sólo estuve una vez. Rainer Maria Rilke fue un amante vehemente y exaltado, que se alimentó de mi vitalidad. Un gran poeta que me dio la oportunidad de contemplar a través de sus ojos y de comprobar que el amor es la fuerza renovadora de la vida. Ahora sigo amando, pero de una manera más tranquila».

A pesar de diversos acontecimientos como los frecuentes viajes de ella y de las relaciones sentimentales de ambos con terceros, los dos permanecerán juntos hasta el fin de sus días. Y en los círculos intelectuales centroeuropeos de principios de siglo se decía que quien conocía a Lou Salomé, a los 9 meses traía un libro al mundo.

«Al lado de mi esposo he aprendido también a pensar políticamente y a tener una mirada de historiadora. A diarios sostenemos intensas y prolíficas conversaciones. Por él, he sabido crear un territorio eterno pues llena mis pérdidas. También tiene sed por la sabiduría. “Comprender” y “pensar” son las palabras que nos motivan. Por ejemplo, continuamente nos preguntamos: ¿Qué es lo que lleva a algunos hombres a realizarse y a otros a dejar de cumplir sus propias posibilidades?

Al escribir esto me doy cuenta de que mis dos amores han pasado primero por mi intelecto y después por mi emoción. Con Martin ha sido el erotismo en íntima convivencia con las ideas. El sexo, así, animal, poco ha importado en ambos casos. El placer va directo a mi cerebro y después se desliza por el resto de mi cuerpo».

En una carta a Lou, Rilke se quejaba de que la penuria y su pésima salud le impedían “hacer de la angustia cosas”. Y agregaba: “Una vez lo logré, aunque tan sólo por poco tiempo. Cuando estuve en Viareggio; ciertamente me asaltaron allí los miedos y me avasallaron… y con todo me fue posible. Allí nacieron oraciones, Lou, un libro de oraciones… Porque son de tan grande armonía y descansan tan a gusto a tu lado, y porque nadie sabe de ellas, a no ser tú y yo, y por eso puedo descansar en ellas…”

Libro de las horas, Rainer Maria Rilke
(1905) Puesto en las manos de Lou

I. LIBRO DE LA VIDA MONÁSTICA

Amo de mi ser la cosas oscuras,
en las cuales se ahondan mis sentidos;
en ellas, tal como en añejas cartas,
hallé mi vida diaria ya vivida,
superada, hecha lejana leyenda.

De ellas sé que tengo espacio para una
segunda vida, anchurosa y sin tiempo.
Y a veces soy como el árbol que adulto
y rumoroso, encima de una tumba,
cumple el sueño que el muchacho, ya sido,
(por el que se entran sus raíces cálidas)
perdió en melancolías y canciones.
22 de septiembre de 1899.

De todos modos, el gran amor de la filósofa fue el poeta Rainer Maria Rilke. En lo intelectual, Lou estudió el psicoanálisis con Sigmund Freud, a quien conoció en 1911. No se sabe si fueron amantes, pero qué importa, este último siempre admiró tanto la belleza como la inteligencia de Lou Andreas Salomé. Freud le invitaría a muchas de sus reuniones psicoanalíticas y escucharía muy atentamente sus planteamientos. Los 25 años siguientes Lou se dedicará completamente al psicoanálisis, como psicoanalista y como investigadora.

«Muchos de mis amigos han emigrado y tratan de convencerme de que me vaya. Pero dígame, Daniel, ¿a dónde iría? ¿Cree que el amenazante comportamiento de los nazis me obligará a dejar la casa, mi jardín, el paisaje, mis montañas de Heinberg? Nunca he huido y no voy a hacerlo en mi vejez. Definitivamente hay que endurecerse frente a todo aquello que pueda impedirnos gozar de la vida en forma productiva».

A partir del año 1933 Lou Andreas Salomé asiste con horror a la llegada del nazismo. Lou moriría algo más tarde en el año 1937 en una Europa casi en guerra.

¿… y quién conoce las obras de Lou?
Educada en el lujo cosmopolita de la corte imperial, políglota, viajera y refinada, auténtica pionera de la modernidad y gozosa aliada de la vida, sus obras tratan del amor, la religiosidad y la vida humana. Entre ellas destacan: Figuras femeninas de la obra de Hendrik Ibsen, El erotismo, Mi gratitud hacia Freud y Mirada retrospectiva. Lou murió en la ciudad alemana de Göttingen el 5 de febrero de 1937.

«la vida humana y la vida en general es poesía… Sin darnos cuenta la vivimos día a día, trozo a trozo, pero en su inviolable totalidad, ella es la que nos vive, la que nos inventa”

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