La mudanza, el acomodar las cosas, el ver los probables arreglos y desarreglos, que los libros pesan y pasan y se posan… y aquí estoy de nuevo. Tardé en escribir de nuevo por un continuum caótico que os resumo aquí: encuentro un piso (¿ubi sunt?) planta baja todo exterior con un jardín enfrente, por fin (había visto de todo, los últimos meses, casas que se caen y atillos en la terraza a los que llaman lofts, por ejemplo), es bonito, rarito, 70 m2 y en el barrio de Gracia (o casi, hace unos días me dijo el frutero que la calle de al lado sí es gracia, la de arriba Vallcarca, pero la mía es Sarrià-Sant Gervasi, un lío de fronteras, qué más da); ese piso era «ahora o nunca» así que paso tres días pendiente de la lotería del administrador (una mujer muy maja, por cierto) y paso la primera prueba; luego la segunda (nómina, seriedad, etc); finalmente y tras algunos detalles varios, me dan las llaves para que pueda esa misma tarde, previo pago inmobiliario por supuesto, errar entre lo ajeno e ir haciéndome a la idea; y mi hermano viene de visita (desde Cáceres!) y le convenzo para alquilar una furgoneta.

Por aquí no hay hormigas en el grifo de la bañera, pero sí diminutas arañitas verdes y azules, así que todo bien, el piso me encanta y lo mudamos casi todo (he descubierto cosas que no tenía, he recuperado todas las que había perdido y he decidido deshacerme de otras, qué gusto da!); y nos molemos la espalda, eso sí, junto con un ayudante extra que pasaba por aquí, y además de pintar y organizar el puzle de los muebles que parecía que no cabían pero caben, incluso cambiamos grifos; más y más cajas, dos días seguidos, de todos los colores y pesos, una auténtica fiesta; pero mi hermano termina sus vacaciones, al tiempo que la semana santa…

y ahora me queda ultimar detalles de esos que parece que es un minuto pero eso multiplicado por diez es en realidad lo que tardo por ejemplo en encontar la broca y el taco adecuados, todo se andará, visitadme más adelante por favor; ah! y la noble empresa más triunfadora, telefónica la del óxido nitroso en la sangre, me atraca el tiempo y la paciencia un poquitín de nada pero a mano armada -«si ya es cliente, pulse tres», «si quiere que le atienda alguien, pulse cuatro», «si llama para escuchar unas cuantas promociones, pulse cinco», para trasladar la línea; ahora tengo teléfono, pero no adsl, quizás el lunes, quizás…; y con todo esto, también cambié radicalmente mi trabajo (me aburría, y eso para mí es la señal), un instante de inconsciencia, de placer, de calma que la vida es una… y ahora estoy en la otra fase, la de «buscando» «buscando» buscando», que es más divertida.

Esto de mudarse es una vacuna contra la apatía, te pone en forma por dentro y por fuera, y es primavera por fin y de veras. ¿Qué os parece? Bueno, en unos días supongo que podré conectar el escaner y con un poco de ayudita de telefónica, escribir más por aquí y mostraros imágenes de todo lo que se me ocurra etc. Mientras, desde aquí aprovecho para daros las gracias, Daniel y Leafar, por vuestros últimos halagadores comentarios, y a Max por las fotos, en breve os cuento más y os visito (cuando el adsl, ya me entendéis).

Por cierto: ¡feliz Sant Jordi a todos!

Comparte y comenta esta entrada: