Picadura de avispa: se me había escondido en el pelo y no le ha gustado que la tocara.por suerte, en Bagà, el pueblo de mi padre, me han dado en el bar Plaça Catalunya un remedio de la abuela: cebolla chafada con lejía… Y curado!
«Escribir no me hace libre del todo, pero sí más difícil de atrapar.»
— Roser Amills