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Louise Bourgeois (1911-2010), ¿Proyecto mi ternura en el falo?

Las 1001 fantasías

La escultora estadounidense de origen francés es conocida por sus gigantescas arañas (hay una en el Guggenheim), mitad madres, mitad monstruos predadores. Ella misma contó que su arte era una expresión de sus fantasías eróticas infantiles y que se identificaba con el pene de su padre, tratando con ello de tomar el arma del agresor para defenderse. ¿De qué? Todo comenzó en París, donde su padre, arquitecto paisajista, instaló a su amante en la casa familiar, lo que provocó en su esposa e hijos sufrimientos morales: “…Durante muchos años, tuve insomnios con aquella imagen. En sueños, llegué a imaginar que devorábamos a mi padre».

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Louise huyó a Nueva York con Robert Goldwater, especialista en arte. En EEUU se abandonó a las pesadillas de la infancia y la adolescencia. Décadas más tarde, la hija se vengaría de todo aquello con una instalación legendaria, «La destrucción del padre» (1974), de la que hay un libro que ella misma escribió. Tal llegó a ser su obsesión con la figura del falo paterno como símbolo de la dominación patriarcal, que cuando en 1990, Bourgeois fue invitada por el fotógrafo Robert Mapplethorpe para ser fotografiada en su estudio, ésta acudió con su escultura «Fillete» (1968) bajo el brazo: un gran pene de aspecto rugoso, fantasía de falofilia o gran atracción por un pene erecto de dimensiones extraordinarias. “Esta pieza trata de la vulnerabilidad y de la protección. (…) Y aunque siento que el falo necesita de mi protección, eso no significa que deje de tenerle cierto miedo…”

Más sobre Louise Bourgeois y Robert Mapplethorpe.

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Las ediciones en catalán y en castellano de Las 1.001 fantasías más eróticas y salvajes de la historia, de Roser Amills, sobre un cojín rojo

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