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Un mal pequeño es un gran bien, recuerdo caprichosamente que dice un proverbio; eso pasa ahora que se me ha despertado la vena proverbial, gracias a los murmuradores y otras influencias exteriores (fuera de esta pantalla).

Y de ahí, salto a un tema que me está haciendo muchísima gracia, aunque a la afectada le parezca mal: la impaciencia. Una piensa que tal persona o tal otra tienen mucha, o que una misma… y… oh, sorpresa! Bajo ciertos estímulos los niveles se trastocan y… Puede atacar a cualquiera y cuando menos se lo espera, sin distinciones, sin remedio.

En definitiva: que me he puesto a pensar sobre la impaciencia y dejo aquí la anotación para completarla durante los próximos días, se agradecerán aportaciones.

La vida es divertida Roser Amills

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